Nelson Chitty La Roche: Mr. Trump, thank you, but do not forget to leave and do it soon

Comparte esta noticia:

Nelson Chitty La Roche: Mr. Trump, thank you, but do not forget to leave and do it soon

“Conciudadanos he venido a poner el control de la ley en vuestras manos. He venido con la intención de preservar vuestros sagrados intereses. Un soldado victorioso no gana el derecho de mandar en su país natal. No es el juez de sus leyes o del gobierno. Es el defensor de su libertad. Su honor debe ser uno con el Estado y su orgullo debe satisfacerse con haber trabajado por la felicidad de su país”, Simón Bolívar

“Nunca se está en paz con los que nos hacen un favor porque, aunque se pague la deuda, debemos la gratitud», Alejandro Dumas

Peregrinamos el mes de agosto de un año pleno de acontecimientos, desencuentros y desgracias. Empezó el 3 de enero y me detengo acá siendo que, aunque no me puede agradar un acto de guerra contra mi país, vino acompañado de la “extracción” del depredador local y eso no es cualquier cosa, no lo habíamos logrado por las buenas, pero, se logró por las…. armas del extranjero.

Seguidamente, advierto que el gobierno norteamericano se hizo presente con todo tipo de personal rescatista y equipos ante el destructivo doblete sísmico y sigue asistiéndonos allá abajo en La Guaira, con encomiable eficiencia, espíritu de solidaridad y humanidad. Les debemos dos, al menos, y les agradecemos muchísimo vuestra oportuna ayuda y lo digo sinceramente, pero, entiendo perfectamente, por otro lado, que no hay almuerzo gratis.

Empero, supongo que la realpolitik trajo las cosas a un terreno que hemos de transitar con sumo cuidado, porque se relaciona con un bien mayor en la sociedad política. Me refiero al derecho de las naciones y de sus gestores institucionales, léase Estados, a decidir sus asuntos, de acuerdo con sus normas y asentados en la legitimidad como soporte de su devenir sin interferencias de ningún tipo.

El asunto se complica, siendo que la extracción del déspota se vio acompañada de una inmediata toma del control total del país por parte del “benefactor” (el gobierno de Trump), extendiéndose y conciliándose con el remanente de la tiranía madurista e invocando el argumento de la necesaria estabilidad.

Tomemos nota pues, el régimen liderado por Maduro se trató como un enemigo intratable e inaceptable, dada la pretendida naturaleza del mismo, pero su equipo de gobierno, sus epígonos y herederos, merecen incluso hasta el reconocimiento de la vicepresidenta encargada como jefe de Estado y gozando de inmunidad oponible a las autoridades estadunidenses, que la perseguían por delitos denunciados por norteamericanos, por cierto.

Ahora bien, también Venezuela tiene haberes para presentar en la cuenta moral que se llevan los Estados a lo largo de la historia. Fuimos un seguro proveedor de petróleo por casi un siglo y no solo fuimos el más importante, sino que no cedimos a presiones durante la Guerra Mundial para seguir siéndolo. Sin dejar de recordar que los hemos acompañado hasta la llegada de sus ahora “mejores amigos”, en buena parte de su actuación en los organismos internacionales.

Claro, fuimos y hoy somos vistos como vencidos. Además, basta escuchar las continuas evocaciones del señor Trump con respecto a que tomar el control mercantil de la venta de nuestro petróleo se justificaba, para cobrar deudas de la guerra y otras adeudadas a inversionistas aliados o acaso para indicarnos en qué gastar para la recuperación de Venezuela, que ciertamente padece de la administración de la cosa pública más corrupta y errática de su historia.

La otra deuda que menciona Trump con respecto a nacionalizaciones o estatizaciones carece de consistencia. Se les pagó cada centavo por esos procesos de reversión y nos mantuvimos como un puente razonable desde la OPEP en cada oportunidad que las cosas se tensaron y fueron varias. Entonces, cabe solicitar un tratamiento respetuoso para el amigo y no como rehén ni para tomarse su riqueza como botín de guerra, pero hay que citar a Kissinger en una frase que se le atribuye: “Ser enemigo de los Estados Unidos es peligroso, ser amigo es fatal”.

No obstante, cabe que, osados e ilusos, los venezolanos demandemos al catire que haga lo que nunca ha hecho en su vida, ni en sus negocios particulares ni como presidente: mostrar y permitir la transparencia de sus acciones que, por lo demás, con relación al caso Venezuela y su petróleo, se lo acaba de pedir la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América a la que debería responder, constitucional y legalmente.

Todo eso es grave y raya en la más cruda inmoralidad, pero nos preocupa más que se hayan hecho los arquitectos del destino institucional del país y maniobren para imponer sus decisiones, que en un primer momento entendimos tolerantemente, pero que luego nos muestran como una colonia en el siglo XXI, la más reciente y toda una novedad, aun para estos tiempos de potencias militares que quieren dictar al mundo su agenda, imponer su hegemonía y desconocer todo lo que servía hasta ahora como un dique por la paz, para comenzar con el derecho a la soberanía y a la normativa del Derecho Internacional Público.

Su constancia, míster Trump, en buscar agrandar la nómina de los Estados Unidos de América sumándole ya sea Canadá, Groenlandia o Venezuela, a ratos parece un juego que le divierte, pero viniendo de usted suena ya pesado y de mal gusto. Tampoco quisiéramos su lástima, su conmiseración o su simpatía meliflua como una mascota.

¿Cuánto vale el respeto hacia los demás seres humanos, si dejas de ser uno para solo ser un poderoso? Recuerdo, para concluir, una estrofa de un poema acusado de ambiguo del premio nobel de literatura Bob Dylan, cuyo título ya es historia, Blowin’ in the Wind, que reza como sigue: “Sí, ¿y cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba antes de poder ver el cielo? Sí, ¿y cuántos oídos debe tener un hombre antes de poder oír llorar a la gente? Sí, ¿y cuántas muertes harán falta para que sepa que demasiada gente ha muerto? La respuesta, amigo mío, está en el viento”.

¡Venezuela será libre… Dios mediante!

nchittylaroche@gmail.com

@chittylaroche

Las opiniones emitidas por los articulistas  son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de Confirmado.com.ve