Fernando Luis Egaña: Los malandros del tiempo

Comparte esta noticia:

Fernando Luis Egaña: Los malandros del tiempo

El poder establecido está repleto de malandros. No de ahora sino durante todo el siglo XXI, con el introito de 1999, concebido con astucia y respaldado con cobardía.

Su “logro” más habilidoso ha sido, en mi parecer modesto, mantenerse en el poder a fuerza de ganar tiempo. No hay argucia que no hayan intentado con máscara de institución. Y les ha funcionado.

La propia Constitución de 1999 fue producto de una maniobra en contra de la democracia y en nombre de la democracia… Al alargar el periodo presidencial a seis años con reelección inmediata por seis más, lograron consolidar un poder aventado por el caudal del alza petrolera global.

Esa Constitución ha sido y es irrespetada con descaro disfrazado y, muchas veces, desnudo. Tiene más remiendos formales e informales que las vestiduras de los mendigos que buscan sobrevivir de la basura callejera.

A trancas y barrancas obtuvieron ese monstruo que es la reelección indefinida. Pero ese monstruo despótico y depredador ha contado con el apoyo ingenuo y malicioso de unas élites sin ningún tipo de compasión por la realidad trágica de la población.

Ahorita ese “ganar tiempo” no es sólo endógeno sino exógeno. Sus impulsores principales hablan en inglés, y el principal de todos se jacta públicamente de que se ha apoderado del país. Eso sí, sin cambios en el poder establecido, salvo la extracción, y con aplausos al continuismo que les entrega el petróleo.

¿Cuánto tiempo más para el cambio radical? Cuando los malandros empezaron a mandar, con honrosas excepciones, éste que escribe tenía 38 años. Ya voy cerca del doble seis, y aunque tenga la esperanza intacta, y la energía en buena forma, nutrida por la esperanza, quiero y lucho para que el cambio de raíz en mi patria venga pronto. Venga bien. Venga con caminos de un futuro digno.

 

Fernando Luis Egaña

Las opiniones emitidas por los articulistas  son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de Confirmado.com.ve