Gustavo Roosen: Realismo emprendedor, requisito para el optimismo 

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Gustavo Roosen: Realismo emprendedor, requisito para el optimismo 

Una de las condiciones del venezolano de hoy es la inevitable pregunta sobre el futuro. Y una de sus grandes íntimas aspiraciones, salir de la incertidumbre, superarla, ver luz en el horizonte. En la respuesta a esta urgencia conviven muchas posturas: la que se alimenta del valor de la esperanza a ciegas, la que se apoya en la intuición o en las buenas intenciones, la que se nutre de una visión nostálgica y no siempre bien justificada del pasado, la que apela al optimismo del rico potencial del país; pero también la que recuerda el precio de los logros, la que se basa en la conciencia de las verdaderas potencialidades y define, sobre esta base, metas y propósitos alcanzables, planes de acción realistas.

Pensar el país, desde esta última perspectiva, implica, entre otras cosas, recordar nuestras fortalezas y nuestra propia experiencia en el desarrollo de ventajas competitivas. Cabe traer a la memoria, por ejemplo, casos en los que se ha sabido sumar riqueza natural con trabajo creador en el área industrial. Bastaría recordar experiencias como la Ferrominera, las plantas briqueteras y Sidor, Bauxiven, Venalum y Alcasa, el complejo hidroeléctrico y sus aportes a aplicaciones en diferentes tipos de industrias, la petroquímica representada en Pequiven y su vinculación con fertilizantes y plásticos. Vistas en la nueva realidad mundial y de las nuevas perspectivas y oportunidades, experiencias así siguen siendo realidades para sumar, y para sumarse a las otras grandes promesas: los hidrocarburos, la agricultura, la industria, el turismo, el intercambio comercial, el desarrollo cultural y tecnológico. El país puede mostrar una experiencia y una capacidad de emprendimiento que avala nuevos compromisos y nuevas metas.

La pregunta ahora sigue siendo qué vamos a hacer. En el terreno económico, el cuadro mínimo de los requerimientos pasa, sin duda, por la existencia de un marco legal estable, factor indispensable para estimular emprendimientos e inversiones, tanto de los propios venezolanos como de los extranjeros. Los hechos más que los argumentos han terminado por probar el valor de la propiedad privada y de la iniciativa privada para la generación de riqueza. La creación y el respeto de espacios de libertad han demostrado con resultados su capacidad para estimular sistemas organizativos orientados a la productividad, fundamentados en las reglas de una sana y vigorosa economía, apoyados en la investigación, la planificación, el talento, la preparación, la actualización, la capacidad de respuesta a las necesidades de la sociedad.

Pensar en lo que Venezuela espera de sus ciudadanos implica redefinir el valor de nuestras fortalezas, no limitarlas a los recursos naturales sino a los forjados en el esfuerzo colectivo. Implica poner en primera línea valores o recursos como el talento, la formación, la existencia de reglas claras y sostenidas, de instituciones eficientes, de un marco legal respetado, de una política abierta a la inversión privada y al aliento a las iniciativas ciudadanas, al emprendimiento, a la inserción en el mundo, a una vocación de permanente actualización.

En la raíz de este esfuerzo está, sin duda, la capacidad de diálogo y de acuerdos con visión nacional. Ha sido siempre una exigencia, pero hay momentos en los que resulta más apremiante. El país recuerda tiempos en los cuales líderes políticos y una élite no partidista surgida del empresariado, de las universidades, de la cultura, de los gremios, sumaban voluntades para hacer causa común e impulsar decisiones de interés nacional. Son, sin duda, experiencias con lecciones. Son reclamos para pensar el país y en su inserción en un mundo competitivo, pero de oportunidades, necesitado de razones para la convivencia y la cooperación, unido en la defensa de los derechos y las libertades, respetuoso de los acuerdos.

Pensar el país es una forma de superar la aceptación de la simple sobrevivencia, y optar por un país con valores y principios, con más espacio para el ciudadano y sus derechos, con más atención a la generación de riqueza y de bienestar.

 

Gustavo Roosen

nesoor10@gmail.com

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