La tierra tiembla y la réplica más destructiva no ocurre bajo el suelo, sino en la mente del ciudadano.
El peligro de ocultar los datos científicos
¿Por qué la gente en Caracas, La Guaira o Yaracuy debe depender de rumores de WhatsApp o notas de voz alarmistas para saber si sus viviendas son seguras?
La respuesta está en la centralización del flujo informativo. Al manejar los datos técnicos y los análisis de riesgo casi como un secreto de Estado, se somete a la población a una total incertidumbre.
Sin vocerías técnicas constantes y descentralizadas, el ciudadano común queda desarmado ante la amenaza de nuevas réplicas.
Este silencio institucional genera consecuencias directas en la cotidianidad:
Propagación de fake news: El vacío que deja el canal oficial lo llenan de inmediato las falsas alarmas en redes sociales
Falta de capacidad de respuesta: Sin planes de evacuación difundidos con insistencia en comunidades y escuelas, la gente actúa por puro instinto ante la emergencia.
Ansiedad social: El trauma natural del terremoto se agrava por el desgaste psicológico de no saber qué es real y qué no.
La información de prevención no es un recurso que el poder deba administrar bajo cálculos políticos. Saber cómo salvar la vida es un derecho consagrado en el artículo 58 de nuestra Constitución.
El oscurantismo en la gestión de desastres no proyecta control; al contrario, delata negligencia y profundiza la desconfianza de la gente hacia las instituciones.
Para calmar la angustia colectiva no sirven los mensajes vacíos en cadenas de medios unificados. Se necesita pedagogía de emergencia.
El Estado tiene la obligación de abrir los datos de inmediato y explicar de forma didáctica cuáles son las zonas vulnerables y cómo actuar en cada sector.
El periodismo como servicio público de primera necesidad
Es necesario insistir en que democratizar los datos de seguridad es una prioridad humana urgente.
La reconstrucción no pasa únicamente por levantar paredes o evaluar daños estructurales; requiere, de manera indispensable, transparencia y educación ciudadana.
El periodismo libre seguirá exigiendo acceso a las fuentes técnicas para llevar certidumbre donde hoy impera el miedo. Ante la inestabilidad de la tierra, la verdad oportuna es nuestra mejor defensa.
Edgar Cárdenas










