El gobierno de facto del Rodrigato respaldado desde el pasado 03/01/2026 por una potencia extranjera, pretende utilizar el impacto devastador del terremoto del 24/06 para mantenerse en el poder, manipulando la situación de emergencia nacional ante la tragedia que estremece a todo un país, para continuar su repudiada gestión que violenta el orden constitucional.
Las cifras in crescendo diariamente del impacto brutal de la naturaleza no dejan dudas sobre la crisis humanitaria, al registrarse actualmente la cifra oficial por el doble terremoto en, 3.535 fallecidos, el número de ciudadanos que perdieron la totalidad de sus viviendas escaló a 17.854 personas, 6.462 personas han sido rescatadas con vida, señalando la estimación de agencias internacionales en más de 50.000 desaparecidos y la afectación a aproximadamente 7 millones de personas a nivel nacional.
Estas cifras aterradoras se agravan ante la negligencia de un estado incapaz de afrontar este apocalipsis que sufre la población, y al mismo tiempo exige el restablecimiento del orden constitucional, tal como señalan diferentes asociaciones de expertos, de academias, al proponer la declaración de vacante absoluta, designar un gobierno interino y convocar posteriormente a elecciones.
Entre estas voces de defensores de la nación oprimida destacamos las recientes propuestas del Comité Cúmplela en Defensa de la Constitución, que resaltan los momentos en extremo críticos para la vida de nuestra Nación, lo cual determina encontrar una vía para la reconstrucción de nuestro país.
En esa dirección indican las permanentes demostraciones del incumplimiento de la Constitución por parte de los ilegítimos gobiernos de Nicolás Maduro y de Delcy Rodríguez, siendo la más evidente el desconocimiento de la decisión de la mayoría del pueblo venezolano a favor de un cambio de gobierno y de una transición hacia la democracia, tal como ocurrió el 28 de julio de 2024 reafirmado con el acto usurpador de Nicolás Maduro el 10 de enero 2025.
A partir de esta alevosía contra el orden constitucional el Comité «CÚMPLELA» en Defensa de la Constitución, se dirige a todas las organizaciones sociales, políticas, religiosas y al pueblo venezolano en general para proponer un gran acuerdo nacional que permita restablecerlo, especialmente en el artículo 5, que consagra el respeto a la soberanía popular, así como en el 333, que faculta a los ciudadanos para restablecer su efectiva vigencia.
El cataclismo producido por el terremoto del pasado 24 de junio, en el que confluyeron la pérdida de miles de vidas humanas, daños estructurales, corrupción y abandono técnico acumulados durante muchos años, así como la demostración de una total carencia de dirección y una absoluta incapacidad para desplegar acciones inmediatas por parte de quienes ocupan ilegítimamente el poder, ocasionó la peor catástrofe humana, moral, social y económica jamás vivida por nuestra República y, por lo tanto, la profundización del sufrimiento de nuestro pueblo, ya golpeado desde hace muchos años por el deterioro de sus condiciones de vida, caracterizadas, entre muchos otros elementos, por el congelamiento de los salarios y convenios colectivos desde hace más de cuatro años por parte de las autoridades.
Esta coyuntura destaca la imperiosa necesidad de desconocer el actual régimen de facto, evidenciado en los últimos días mediante claras manifestaciones de desobediencia civil por parte de nuestros ciudadanos y la urgencia de conformar un gobierno legítimo que asuma la conducción del país, lo cual solo se logrará mediante nuevas elecciones presidenciales y legislativas que sean convocadas por un nuevo Poder Electoral independiente, confiable, éticamente irreprochable y técnicamente capacitado, que ratifique la decisión soberana de nuestro pueblo expresada el 28 de julio de 2024.
También puso al descubierto, una vez más, la capacidad solidaria, creativa y organizativa de nuestra heroica ciudadanía. Efectivamente, en este trágico momento de nuestra historia, la sociedad civil asumió de manera inmediata su auto-defensa y expresó con un ímpetu sin precedentes su voluntad de salvar vidas, aún sin herramientas ni recursos.
Debemos resaltar, además, que el apoyo solidario de toda la nación y las ayudas internacionales, estas llegaron primero que el apoyo de las Fuerzas Armadas Nacionales y que la acción oficial, la cual brilló primeramente por su ausencia y luego por la obstaculización de la movilización de equipos de salvamento y el bloqueo de la ayuda humanitaria organizada por la sociedad civil venezolana y la comunidad internacional.
Hoy se percibe un silencio sobrecogedor y un dolor en las calles de Venezuela, el luto por la tragedia es global, de la diáspora y de todos aquellos que aman el gentilicio venezolano, como lo expresa un rescatista chileno yo no soy un héroe, si lo son los miles de venezolanos que nos apoyaron en nuestra labor de salvar vidas.
Froilán Barrios






