He leído con detenimiento las líneas de la colega Desirée Santos Amaral. Es imposible obviar su nombre en la historia de nuestro gremio y de la seccional que hoy me toca dirigir.
Por respeto a esa trayectoria, y por la responsabilidad que conlleva mi cargo como Secretario General del CNP Distrito Capital, Caracas, no puedo pasar por alto un texto que, invocando el Código de Ética, justifica el señalamiento público y la intimidación contra reporteros cuyo único trabajo fue realizar su labor: preguntar.
Cuando un periodista en una rueda de prensa cuestiona datos oficiales o la gestión de un funcionario, no está “sembrando división” ni actuando como un “mercenario”. Está ejerciendo la esencia misma del periodismo: la contraloría social y el contraste de fuentes.
El verdadero debate ético y el silencio sepulcral
Resulta doloroso ver que se califique de “periodismo cloaca” a quienes buscan la verdad, mientras se guarda un silencio sepulcral ante la realidad que desangra a nuestro gremio.
El verdadero debate ético no está en la pregunta incómoda de un reportero; está en:
El cierre sistemático de cientos de estaciones de radio.
El bloqueo de portales informativos en internet.
La persecución de colegas cuyo paradero termina siendo una celda por el simple hecho de informar.
Invocas con orgullo los artículos 57 y 58 de la Constitución de 1999, que tú misma ayudaste a redactar para garantizar la información libre y sin censura.
Sin embargo, no hemos visto esa misma firmeza constitucional para rechazar andamiajes jurídicos como la Ley contra el Odio o la Ley Simón Bolívar, instrumentos que, lejos de proteger al ciudadano, han sido utilizados para criminalizar la opinión, perseguir la disidencia y legitimar la censura en el país.
¿Cómo se defiende la ética periodística callando ante las leyes que asfixian la libertad de expresión?
En defensa del reportero de a pie
El CNP Caracas no es una oficina de relaciones públicas ni un partido político. Nuestra misión, respaldada por la Ley de Ejercicio del Periodismo, es defender a los periodistas —piensen como piensen— ante cualquier atropello.
Cuando la directiva emite un comunicado, lo hace para proteger al reportero que está en la calle, al que no tiene escoltas ni inmunidades para defenderse del zarpazo del poder.
Lamento que sientas que la directiva gremial caraqueña no te representa, colega 1.500. Estás en tu derecho a disentir; la democracia gremial se basa en eso. Pero mientras estemos al frente de esta seccional, nuestra voz seguirá alzándose frente a los abusos y en defensa del derecho a preguntar.
El periodismo siempre será incómodo para quien ostenta el poder, porque su naturaleza es buscar la verdad, no la complacencia. Y esa verdad, Desirée, se defiende denunciando la censura y exigiendo libertad, nunca callando.
Edgar Cárdenas











