La vicepresidenta financiera Cementos Argos -multinacional colombiana y filial del Grupo Argos-, Natalia Ochoa, informó que la compañía estableció «relaciones comerciales activas y estamos en camino hacia nuestra meta de 2026 de exportar 5.000 toneladas por mes con una ruta de escalamiento ligera en capital, respaldada por nuestra infraestructura logística y las asociaciones de distribución ya establecidas”.
Detalló que el mercado venezolano, tiene un «gran potencial a largo plazo y lo estamos abordando con disciplina”, para regresar a operar en el país, tras los cambios políticos y económicos que viene registrando Venezuela desde el pasado 3 de enero, según reseña Valora Analitk.
Cementos Argos fue la última propietaria privada de la planta de Cemento Andino en el estado Trujillo. Ochoa recordó que la corporación colombiana sufrió una expropiación en Venezuela hace 20 años, durante el mandato de Hugo Chávez.
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“Nuestra reclamación de expropiación pendiente por ventas de activos sin compensación nos posiciona de manera constructiva, a medida que el panorama político y económico del país continúa evolucionando”, dijo la vicepresidenta financiera de Cementos Argos.
En ese sentido, declaró que la empresa ve al mercado venezolano como un “habilitador potencial» para tener una presencia significativa en el país, aunque es un proyecto a largo plazo. Destacó que Venezuela tiene necesidades urgentes de materiales de construcción e infraestructura, para la recuperación de sus industrias, en la que espera operar Cementos Argo.
Estas relaciones comerciales, se vienen desarrollando desde principio de año, en la que «tanto Grupo Argos como Cementos Argos han planteado que Venezuela es un mercado clave para las compañías, de cara a la reactivación económica del país vecino».
De hecho, hace unas semanas, el presidente del holding, Juan Esteban Calle, aseguró a El Tiempo que Venezuela siempre ha sido un mercado natural para las compañías colombianas, por lo que en «esta nueva coyuntura creemos que el país no se debe dar el lujo de desaprovechar esas dos oportunidades y eso al final del día acaba beneficiando a los colombianos que más lo necesitan, porque permite formalización de empleo, porque a medida que las empresas crecen, hay más empleo formal y más oportunidades».










