Alexander Cambero:Las cosas por su nombre

Comparte esta noticia:

Alexander Cambero:Las cosas por su nombre

La política no es una regla exacta. No goza de la precisión matemática o la rigurosidad científica para obtener un resultado estricto. Tiene ese lado humano que, por ser variable, hace que la respuesta muchas veces no sea cónsona con lo que queremos como sociedad. Como muestra, podemos ver la política de Estados Unidos con respecto a Venezuela. Charles Sanders Peirce nos habló del pragmatismo, que se enfoca en la utilidad, la acción y los resultados prácticos por encima de las ideas abstractas. Washington se orienta a lo que le conviene y deja que lo impreciso se convierta en germen para quienes terminan siendo sus víctimas. Para ellos, sus intereses siempre serán su prioridad. No les importará pactar con quien sea con tal de obtener su beneficio. Esto es un juego geopolítico en donde Venezuela es una pieza fundamental en el equilibrio de la región.

La acción del 3 de enero no fue exclusivamente para devolvernos la libertad; es el hidrocarburo que brota por doquier y alienta las ansias de las superpotencias en tenerlo entre sus acreencias, la verdadera razón de la incursión nocturnal. Es la realidad cruda que es necesario contarla para que nadie se muera en la víspera. Aquellos que creen que se rasgarán sus vestiduras por otros pueden estar bien equivocados.

Conocer la naturaleza de quien ejerce el control en Venezuela nos obliga a construir un músculo democrático lo suficientemente fuerte para lograr los cambios que clama de manera desesperada la nación. Su idea es obtener el petróleo a gran escala y, obviamente, lo está logrando con creces. La agenda venezolana del ansiado cambio político está en una gaveta en buen resguardo. La mejoría de la economía nacional, que sería el eje para que las condiciones de vida de la población salgan del averno, no se nota por ningún lado. El ciudadano siente que cada día se hunde más en un abismo, que su realidad viene degradándose de manera acelerada bajo la égida de un dólar con sus fauces incontrolables para devorarse a una economía débil. Quienes mueven los tentáculos de este lucrativo negocio siguen exprimiendo este recurso en detrimento de una población estrujada.

Por otra parte, no puede realizarse una transición sin María Corina Machado; su liderazgo indiscutible no puede ser dejado de lado como un tereque. Ahora resulta que alguien sin ningún tipo de respaldo es quien asume la conducción de esta coyuntura. Le acompaña un séquito que tampoco tiene relevancia, lo cual es peligrosísimo, ya que simplemente son actores de una obra mediocre que seguirá un libreto transcrito por las fuerzas de ocupación. Imagínense un contubernio entre un grupo de irrelevantes de una Asamblea Nacional inocua, con un régimen tiránico que anda planificando quedarse. ¿Qué puede surgir allí? Ojalá haya una salida política para esta crisis sin precedentes; todos sabemos que son simplemente circunstancias. Algunos asiduos visitantes de barras caraqueñas cuando vivían acá, ruidosos especímenes con facturas pendientes ocasionadas por el fino escocés. Y en esas noches, bajo el arrullo de los abundantes tragos, sus encuentros con personajes con mensajes desde el obsceno gobierno. ¡Si esas barras hablaran…! Conoceríamos la intencionalidad de quien tiene precio.

Las dudas alimentan la incertidumbre. El tiempo sigue su curso dejándonos en la orfandad. No hay respuestas para las inquietudes ciudadanas. La lógica aspiración de gozar de plenas libertades es un derecho legítimo de todos los venezolanos. Es necesario que María Corina Machado regrese para que encabece todo este movimiento popular que la tiene a ella como su referencia fundamental. Para volver no necesita pedirle permiso a nadie; es una venezolana que, bajo el amparo constitucional, tiene su lugar en la patria. Todos debemos estar vigilantes para que esta ronda de conversaciones no sea una nueva perversa treta que dé al traste con los deseos de poder romper las cadenas de la dictadura que sigue gobernando, por supuesto, con un respirador, pero ejerciendo el papel de cortesana de los ocupantes

 

Alexander Cambero

 

Las opiniones emitidas por los articulistas  son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de Confirmado.com.ve