A pesar del aliciente que ha significado el Convenio Cambiario 27, exportar sigue siendo un vía crucis. La burocracia en los puertos y el encarecimiento de los fletes por la disminución de la frecuencia en la llegada de embarcaciones por restricciones impuestas por Estados Unidos desde hace cinco años han dificultado aún más la venta de productos venezolanos en el exterior, que requiere de más de 70 procedimientos.
Francisco Mendoza, expresidente de la Asociación Venezolana de Exportadores (Avex), dijo a título personal que la burocracia sigue siendo el gran obstáculo para las exportaciones.
“Hay mucha burocracia en los puertos, cuando no está Cencoex falta la Guardia Nacional, y cuando está la Guardia Nacional falta el Ministerio de Salud, esto es un gran problema; y el otro problema es que no hay frecuencia de barcos. Los toques de las navieras hacia Venezuela se han reducido considerablemente, inclusive están consolidando cargas en otros puertos y, en vez de venir tres o cuatro barcos diarios como antes, ahora está viniendo uno solo. Se habrá reducido la frecuencia tal vez en 50% a 70%”.
Y es que desde que Estados Unidos bajó a nivel 2 el grado de seguridad de los puertos venezolanos, las embarcaciones no pueden llegar a puertos norteamericanos si en los últimos cinco toques han incluido un país riesgoso, como Venezuela y Cuba, por ejemplo.
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José Gregorio Martínez










