Beatriz de Majo: ¿Por qué el Cauca y no Bogotá?

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Beatriz de Majo: ¿Por qué el Cauca y no Bogotá?

Todo un mensaje simbólico intenta emitir Abelardo de la Espriella con la propuesta rocambolesca de recibir la banda presidencial en el Cauca y no en Bogotá. El tema ha suscitado reacciones de todo tipo en Colombia y, aunque aún no tenga el visto bueno de la Cámara de Representantes, un hito imprescindible para que el nuevo mandatario inicie su administración en un asentamiento militar, todo pareciera encaminarse en ese sentido.

El mensaje a la colectividad no deja espacio a muchas especulaciones: el Cauca es el escenario constante de problemas seguridad nacional por ser una región con fuerte presencia de grupos armados ilegales y que alberga no solo sectores de izquierda, sino además movimientos sociales e indígenas de relevancia. Por si ello fuera poco, la región es un enclave con determinante influencia política de sectores progresistas y del Pacto Histórico, quienes harán una irreductible oposición al nuevo gobierno. Y lo anterior no es todo. De la Espriella ha demostrado ser un estratega al querer enfatizar que una de sus metas de gobierno es la del afianzamiento de la seguridad nacional. Con esta decisión manda un inequívoco respaldo a las fuerzas militares y policiales en el momento en que más golpeadas están por las repetidas acciones de invalidación del gobierno saliente.

La excepcionalidad de la que reviste esta investidura programada para el Cauca tiene una réplica histórica que el equipo de la Espriella debe haber querido emular, además de poner de relieve comunicacionalmente: también el libertador Simón Bolivar firmó la asunción de su cargo de presidente de la República de la Gran Colombia fuera de la capital colombiana. El Congreso Constituyente de 1821, órgano encargado de darle forma jurídica a la naciente República, tuvo lugar en Villa del Rosario de Cúcuta.

El problema logístico que el traslado de la ceremonia representa no es deleznable y con su exitosa resolución también el nuevo gobierno hace ver a la ciudadanía que observa atónita este original derrotero que no hay obstáculo insalvable cuando existe la voluntad política.  Ni el exiguo aeropuerto de Popayán, ni el tortuoso traslado de más de 500 asistentes – entre ellos cuerpo diplomático e invitados del exterior- ni la falta formal de recursos presupuestarios para atender la decisión han sido rémora suficiente para impedir el avance del más estrambótico proyecto que haya podido concebir un presidente de los tiempos modernos.  Hay condiciones imperativas para que el acto goce de legalidad y entre ellos es indispensable la presencia de todo el Congreso, con sus casi 300 miembros y, además, la de los magistrados de las cortes y de todo el batallón de la Guardia Presidencial.

De todo lo anterior es preciso concluir que no se le ha escapado a De La Espriella la importancia de entrar pisando fuerte, cuando las fuerzas políticas de oposición comienzan ya a diseñar sus estrategias anti gobierno. En la región del Cauca se concentran tres factores que hacen que la violencia y el conflicto persistan: el despojo de la tierra, las economías ilegales del narcotráfico y las alianzas entre las distintas fuerzas políticas y armadas. Buena parte de la vida ciudadana está controlada por las disidencias de las FARC pero el ELN mantiene igualmente una presencia importante. Con 32.000 Hectáreas cultivadas de Coca la región aporta, según Naciones Unidas, cerca del 12% de la coca producida en el país.

La conclusión que están llamados a sacar los colombianos es que la prioridad gubernamental ha de ser la de la recuperación del control territorial. Para ello no hay mejor sitio que el Cauca. La región ha sido una de las mas afectadas por la violencia y en ella lo que ha privado es el abandono institucional.

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