El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ofreció este miércoles un firme respaldo al histórico acuerdo energético firmado entre Washington y Caracas, definiendo la operación como un pilar fundamental para la seguridad nacional estadounidense y una maniobra geopolítica indispensable para frenar la influencia de China y Rusia en el hemisferio occidental.
Las declaraciones del vicemandatario se producen en medio del debate político desatado por los términos del convenio firmado por la administración del presidente Donald Trump, el cual otorga concesiones operativas sobre 17 yacimientos clave en la Faja Petrolífera del Orinoco y una participación directa del 35 % para el Departamento de Guerra de EE. UU. en la matriz de la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP).
Ejes centrales del pronunciamiento de JD Vance:
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Contención geopolítica: Vance destacó que la entrada masiva de corporaciones estadounidenses en el mercado energético venezolano desplaza el avance financiero e industrial que Beijing y Moscú consolidaron en la región durante los últimos años.
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Seguridad energética y precios: Defendió que el control directo y el acceso garantizado a las reservas venezolanas —estimadas en 65.000 millones de barriles en este paquete— estabilizarán el suministro en el mercado internacional y abaratarán los costos de los combustibles para el consumidor norteamericano.
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Respaldo al modelo operacional: El vicepresidente desestimó los cuestionamientos sobre la estructura corporativa del acuerdo y reafirmó la confianza de la Casa Blanca en el esquema de licitaciones y alianzas estratégicas diseñado para ejecutar las inversiones en el país sudamericano.









