Gustavo Roosen: Entre lo arbitrario y lo opaco

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Gustavo Roosen: Entre lo arbitrario y lo opaco

La dinámica en la que hoy nos desenvolvemos transcurre entre la arbitrariedad y la opacidad. Como ejemplo, basta con abrir dos postigos: el de las guerras y el de la recuperación de Venezuela. Donald Trump es el eje de casi todo lo que ocurre en la escena global y sus actuaciones están siempre marcadas de estridencias.

Por un lado, las confrontaciones militares, que prometió terminar en más de una ocasión, se siguen extendiendo en nuevos frentes y con nuevos actores. Los conflictos bélicos desencadenan interrogantes en sus observadores sobre sus motivaciones, sus alcances, las estrategias que las inspiran, las reacciones de terceros, la manera en que se construyen los equilibrios o desequilibrios de fuerzas. Los analistas no concuerdan en las respuestas. Ni para explicar la guerra provocada por la invasión rusa sobre territorio ucraniano, ni la de Israel y Palestina, ni la que amenaza la paz en todo el Medio Oriente con el enfrentamiento de Estados Unidos e Irán. Marc Lynch hablaría de esta guerra como del “último aliento de un orden fallido”. Algunos explican todas esas guerras por la historia, las viejas deudas o los viejos resentimientos. Otros, simplemente por la prepotencia o la intransigencia, la ambición, el predominio de una postura que desprecia la legalidad, los derechos, las instituciones y justifica la imposición, la apropiación, el control, el dominio por la fuerza. Se termina por casi olvidar cuándo y por qué comenzaron, pero resulta siempre imposible predecir cómo o cuándo terminarán y hacia dónde se dirigen.

También para muchos de los analistas, los conflictos geopolíticos actuales no parecen tener una solución a corto plazo. El más reciente enfrentamiento estadounidense, esta vez con Canadá, ha traspasado el umbral de las amenazas, con los aranceles como arma de persuasión. La respuesta de primer ministro canadiense y su advertencia de que la situación podría escalar ha sido contundente: “Estamos frente a días oscuros provocados por un país en el que ya no podemos confiar». El economista Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, se pregunta por qué Trump perderá su guerra comercial. Se responde: “Su gente no sabe lo que hace ni lo que quiere”. Pone los ejemplos de la reacción de China en respuesta a los aranceles impuestos por Washington y de las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea que, según su criterio, parecen no haber llegado a ninguna parte.

Además, Venezuela. La gran pregunta sigue siendo hacia dónde va la transición y con qué velocidad camina o cuánto interés se pone en su desarrollo. La opacidad se da en más de un plano. Para solo ocuparnos del sector petrolero, lo único claro es que no se está abordando con la transparencia necesaria. La firma de acuerdos en Houston con la presencia de la ministra venezolana de Hidrocarburos deja muchas dudas: asignaciones de contratos sin concurso y sin las debidas garantías. El economista venezolano Miguel Ángel Santos señala varios aspectos: el acuerdo suscrito tiene como contraparte en la mayoría de los casos a empresas americanas muy poco conocidas y con escasa o ninguna experiencia en perforación y producción. Se trataría, según él, de empresas que se proponen valorizar papeles para negociarlos después con otras más conocidas y con más músculo petrolero. El caso es que las grandes empresas no se sienten bien con contratos difusos y escasa información. Opacidad total a pesar de la presencia de los Estados Unidos, un país que se caracteriza por su asertividad y eficiencia.

Según una reconocida firma de expertos, la forma en que se ha ejecutado el proceso de apertura al capital privado genera preocupación entre los inversionistas e inquietud incluso en las filas de la administración Trump. A su juicio, la combinación de improvisación, premura, discrecionalidad e intereses particulares, ha creado un entorno de alta incertidumbre y cuestionamiento. Las estadísticas del sector, por otra parte, no muestran una recuperación robusta de la producción de crudo. Las ventas externas del primer semestre reflejan, además de la producción misma, la liquidación de inventarios del último trimestre de 2025.

Arbitrariedad y opacidad es lo que prevalece. Estos nunca han sido factores para crear confianza y estimular la acción.

 

Gustavo Roosen

nesoor10@gmail.com

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