Aunque en agosto el índice de precios al consumidor bajó 11 puntos con respecto a julio, los economistas señalan que la estadística sigue siendo muy alta y advierten que la creación de bolívares es irresponsable
Ni cuando cae, el dato de la inflación en Venezuela es positivo. “El Banco Central de Venezuela (BCV) publica la inflación oficial para agosto de 2026 y el índice sigue siendo extremadamente alto”, apunta el economista José Miguel Puente al referirse a la tasa de 8,9% reconocida por el ente emisor, 11 puntos menos que el anunciado en julio.
Puente detalla que en los primeros ocho meses de 2026 la inflación presenta un acumulado de 200,1% y el registro anualizado se ubica en 534%. “¡La inflación más alta del mundo muy por encima de cualquier otro país! ¡Venezuela tiene en un mes una inflación que es más alta que cualquiera de nuestros vecinos de América Latina en un año!”, expresó el miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.
El profesor Luis Oliveros también le pinchó los globos a quienes celebraban la disminución de la estadística. “Sí, la inflación de agosto bajó bastante con respecto a julio. Pero pongamos los pies en la tierra: La inflación de Venezuela en agosto, un solo mes, sería superior a la inflación de todo un año de buena parte del planeta. Hay mejora, pero muy lejos de la normalidad que necesitamos”, comentó el decano de la Facultad de Economía de la Universidad Metropolitana.
El economista Hermes Pérez destaca que ese 8,9% de inflación se produce “en un mes donde la liquidez monetaria creció 8%, la mitad del promedio de expansión observado en 2026”.

Agrega que “la abundante venta de divisas” -que según sus estimaciones alcanzó los mil millones en agosto para un total de 10,5 mil millones de dólares en estos ocho meses- “esterilizó una parte importante de la liquidez y atenuó la velocidad de los precios”.
“Cada dólar vendido mediante la intervención -participación del BCV en el mercado- frena liquidez monetaria en bolívares y reduce presiones inflacionarias. El problema es que, a pesar de la enorme esterilización de bolívares vía venta de divisas, la creación de bolívares es muy grande e irresponsable. Por eso la desaceleración de los precios no ha sido mayor”, explica el experto y antiguo funcionario del ente emisor.
Para peor
La ONG liberal Cedice señala que “bajo el supuesto de que el último trimestre de 2026 repita la estacionalidad habitual de fin de año, se estima una variación acumulada (de inflación) al cierre de este año de 695%-705%”.

“En agosto, el consumo promedio de 61 bienes y servicios de una familia integrada por tres personas en las ciudades de Caracas, Maracaibo y Valencia -capitales de los estados Zulia y Carabobo, respectivamente- alcanzó el valor de 744 mil 176,63 bolívares -equivalente a 940 dólares-, lo que representa un incremento de 6,99% en el mes. Este consumo exige 3,91 salarios integrales de 190 mil 130,80 bolívares; es decir, poco menos de salario integral por semana”, puntualiza el tanque de pensamiento.
El último aumento del salario mínimo en Venezuela se decretó en marzo de 2022, estableciéndose en 130 bolívares -hoy menos de 20 centavos de dólar-. Con ese monto se calculan todos los pasivos laborales, situación que genera la condena de sindicatos y gremios.
Dejando en el congelador al salario mínimo, el régimen chavista creó la figura del “ingreso mínimo integral”, bono que asciende a 240 dólares mensuales.









