En un giro histórico para las finanzas del hemisferio, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, oficializó este viernes el reingreso de Venezuela al organismo tras siete años de aislamiento. No obstante, el mensaje de bienvenida estuvo cargado de realismo: Georgieva advirtió que restaurar la estabilidad macroeconómica será una tarea «extremadamente difícil» en un país cuya economía se contrajo dos tercios y donde la inflación persiste en los tres dígitos.
La jefa del Fondo detalló una hoja de ruta técnica dividida en tres etapas críticas:
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Transparencia de datos: El paso inmediato es obtener estadísticas precisas del Banco Central y la Agencia de Estadística para diagnosticar la magnitud real del daño.
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Fortalecimiento institucional: Priorizar el apoyo técnico para reconstruir las capacidades operativas del Estado venezolano.
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Programa de ayuda financiera: Una fase final que buscaría inyectar capital para sostener la transición económica.
El Directorio Ejecutivo del FMI y el Banco Mundial han votado a favor de reanudar las relaciones con Venezuela, congeladas desde 2019. Tras el cambio de mando en Caracas a principios de este año, la comunidad internacional ha dado luz verde al acercamiento técnico, aunque la directora del FMI, Kristalina Georgieva, puso freno a las expectativas de un financiamiento inmediato.
«No podemos tomar decisiones acertadas sin los datos correctos», enfatizó Georgieva, subrayando que la prioridad actual no es el desembolso de fondos, sino la reconstrucción de la confianza técnica con el Ministerio de Hacienda y el Banco Central de Venezuela. La funcionaria reconoció que, aunque el gobierno de transición ha mostrado «buena fe» en el suministro de información, la herencia de una inflación descontrolada y una infraestructura financiera devastada hará que el proceso sea «largo y complejo».












