La Organización de las Naciones Unidas advirtió este viernes ante el Consejo de Seguridad que la situación en el este de República Democrática del Congo continúa siendo «compleja, volátil y devastadora» para la población civil, pese a los avances del último año para intentar poner fin al conflicto.
En su primera comparecencia ante el Consejo como jefe de la misión de la ONU en el país (MONUSCO), James Swan señaló que, un año después del acuerdo de paz firmado entre República Democrática del Congo y Ruanda en Washington, aún «es imprescindible que las partes cumplan plenamente los compromisos asumidos» para «consolidar el alto el fuego y avanzar hacia una paz duradera».
Swan explicó que en las últimas semanas han continuado los enfrentamientos entre la alianza rebelde AFC/M23, que según la ONU, cuenta con el apoyo de las Fuerzas de Defensa de Ruanda, y el Ejército congoleño, junto con milicias aliadas, en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
Aunque el M23 se retiró parcialmente de algunas localidades conforme a los acuerdos alcanzados, el representante de la ONU denunció que el grupo sigue afianzando estructuras administrativas paralelas en los territorios que controla.
Las actividades criminales siguen en aumento
La misión también alertó sobre el deterioro de la situación humanitaria: desde el 19 de marzo, la MONUSCO ha documentado 632 muertes de civiles y la Oficina Conjunta de Derechos Humanos de la ONU registró 1.221 violaciones y abusos en contra de los derechos humanos en todo el país, incluidos numerosos casos de violencia sexual relacionada con el conflicto que afectaron a 2.968 víctimas.
Además, Swan destacó el aumento de la actividad del grupo armado Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), responsable de la muerte de 287 civiles en la provincia de Ituri y otros 66 en Kivu del Norte.
El responsable de la ONU subrayó que la crisis humanitaria sigue «agravándose» y que cerca de 27 millones de personas padecen inseguridad alimentaria.

Agregó que el plan de respuesta humanitaria para 2026, dotado con 1.400 millones de dólares, apenas ha recibido el 53,3 % de la financiación necesaria.
Por último, Swan expresó su preocupación por el brote de ébola declarado por el Gobierno congoleño el pasado 15 de mayo, cuyo control resulta «especialmente difícil debido a que el foco principal se encuentra en una zona de conflicto armado y con infraestructuras sanitarias muy limitadas». EFE












