Sismos en distintas regiones de Venezuela responden a dinámicas independientes y no a una sola secuencia de réplicas

Sismos en distintas regiones de Venezuela responden a dinámicas independientes y no a una sola secuencia de réplicas

La actividad sísmica registrada durante los últimos días en distintas regiones de Venezuela no forma parte de una única secuencia nacional de réplicas, sino que responde a procesos independientes en diferentes dominios tectónicos del país. Así lo explicó la ingeniera geóloga Luiraima Salazar en su más reciente informe técnico (Reporte Sísmico 28).

Según la especialista, únicamente la microsismicidad detectada en el centro-norte costero y en el centro-occidente presenta características compatibles con reajustes posteriores a los devastadores terremotos del pasado 24 de junio de 2026.

«La actividad se ha mantenido predominantemente en el intervalo de la microsismicidad y la sismicidad de baja magnitud. Sin embargo, su distribución muestra que no se trata de una única secuencia extendida a lo largo de todo el país», precisó Salazar a través de su cuenta en X.

Eventos en Sucre: sin vinculación directa

Uno de los puntos clave del reporte aborda los sismos de magnitud 4,2 en Irapa y 3,4 en Güiria. Sobre estos eventos, Salazar enfatizó que la información disponible no permite considerarlos réplicas directas del evento principal de junio.

La experta detalló que el oriente venezolano posee una historia geológica propia ligada al dominio tectónico El Pilar-Paria-Trinidad, donde interactúan sistemas de fallas y procesos distintos a los del centro y occidente del país.

No obstante, aclaró que no se descarta de forma absoluta una influencia indirecta. Basándose en una hipótesis compartida con el profesor Carlos E. Reinoza, mencionó el fenómeno de triggering o activación inducida, mediante el cual las ondas sísmicas de un evento mayor pueden alterar el estado de esfuerzo de fallas lejanas y adelantar sismos futuros. Pese a ello, advirtió que esta posibilidad «requiere comprobación mediante relocalizaciones hipocentrales, mecanismos focales y modelos de transferencia de esfuerzos».

La Guaira y el litoral central: la verdadera zona de reajuste

En contraste, la concentración de microsismos (magnitudes entre 2,0 y 2,9) entre La Guaira, Naiguatá y Cabo Codera sí muestra una relación directa con la secuencia iniciada el 24 de junio. Salazar explicó que estos eventos son compatibles con «réplicas tardías o reajustes postsísmicos» en los sistemas de fallas de San Sebastián, La Tortuga y otras estructuras secundarias del corredor centro-norte costero.

Respecto al occidente —en zonas del bloque de Maracaibo, la Serranía de Perijá y La Guajira—, el informe señala que tampoco existen elementos para vincular los movimientos con el evento principal, atribuyéndolos a la dinámica tectónica habitual de esa región.

¿Por qué se sienten sismos de baja magnitud?

Frente a las dudas de la población sobre por qué se perciben temblores de baja intensidad, la geóloga recordó que la magnitud no es equivalente a la intensidad. Explicó que varios eventos recientes ocurrieron a profundidades muy someras (entre 2 y 10 kilómetros) y cerca de áreas urbanas.

«Un sismo pequeño pero cercano y somero puede sentirse como un golpe corto, seco y repentino, aunque su energía total sea reducida», detalla el informe, añadiendo que factores como la geología local, la topografía, el tipo de edificación y el horario nocturno incrementan la percepción del movimiento.

En conclusión, Salazar instó a evaluar la sismicidad por regiones: mientras los temblores en las costas centrales corresponden al proceso posterior al terremoto de junio, los eventos en el oriente y occidente responden a la actividad natural de sus propios sistemas de fallas.

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