No hay nada estable en la Venezuela de estos días, y en medio del marasmo social, político y económico, el gobierno deslizó ayer su intención de dejar atrás el estricto control cambiario.
Este rige desde hace 11 años y su objetivo inicial era manejar el flujo de dólares, pero que más que una solución al desequilibrio financiero se convirtió en parte del problema.
“La tendencia puede ser que a mediano o largo plazo tengamos un mercado abierto de divisas sin la aplicación del anclaje cambiario”, dijo el diputado Ricardo Sanguino, presidente de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico.
Aunque no dio detalles sobre la fecha o forma de aplicación de la reforma, Sanguino precisó que “se está estudiando dejar un sistema de flotación con bandas establecidas con la autoridad monetaria para ser más flexibles en la relación bolívar/dólar”.
En un paso hacia la flexibilización del control cambiario, el gobierno de Nicolás Maduro estrenó en marzo una plataforma de divisas que permite la oferta y la demanda, en otro intento de acabar con la sequía de divisas que ha generado escasez de productos básicos y alta inflación, dos de los grandes motivos de las protestas desatadas desde febrero.
Frente a los problemas económicos y los reclamos sociales, el llamado Sicad 2 se convirtió en el tercer sistema de venta controlada de divisas, luego del Cadivi y el Sicad 1, todas maneras de liberar dólares para la importación de bienes sin por eso liberar las riendas del mercado cambiario.
Pero ninguno de esos ensayos dio el resultado esperado. Los controles no lograron frenar la fuga de capitales, la pérdida de reservas ni la devaluación de la moneda. Según los empresarios, el problema fundamental que genera desabastecimiento en el país es la ausencia de un sistema cambiario que permita obtener las divisas de forma constante y fluida.
Y tan diversos como los mecanismos de venta de divisas son los tipos de cambio vigentes: 6,3 bolívares por dólar para la compra de bienes esenciales, 10-11 bolívares para otros bienes o artículos, y el nuevo cambio del Sicad 2, de unos 50 bolívares.
Por encima de todas las cotizaciones oficiales se encumbra el dólar paralelo, el rey de las divisas que define la verdadera economía y que cotiza a 68 bolívares por dólar. Gran parte de los comercios usan el valor del dólar paralelo como marcador de sus precios.
“Todas las transacciones del mercado cambiario en los mercados financieros son, en un país como el nuestro, erráticas”, admitió Sanguino a El Mundo. “Nosotros todavía somos una economía en la cual no se dan esos requisitos de una participación total de todos los actores del área económica y financiera. Nuestra economía tiene una importante participación del Estado y esta presencia condiciona el comportamiento y la evolución de esos mercados”, agregó.
Era una vuelta de tuerca a la evidencia de que la inversión privada fue desalentada durante la gestión del fallecido Hugo Chávez y actualmente en la de Nicolás Maduro.
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