Eduardo Roche Lander, quien estuvo al frente de la Contraloría General de la República desde 1994 hasta 2000, aseguró que una lucha contra la corrupción es creíble si caen los peces gordos. En conversación con Últimas Noticias, Roche Lander precisó algunas medidas que, a su juicio, deben tomarse para combatir ese flagelo.
¿Ahora hay más o menos leyes que cuando fue contralor para luchar contra la corrupción?
Con la Constitución y las leyes de la Contraloría, contra la corrupción y, sobre todo, las que tienen que ver con la obligatoriedad de hacer licitaciones, y con las sanciones que hay en ellas, es suficiente.
No se cumplen las leyes ni la Constitución, por ejemplo, hechos como cuando el Presidente dice que quiere que le den una Ley Habilitante, que no es necesaria, porque si tuviera interés en combatir la corrupción, dejaría de utilizar los bienes del Estado para una campaña electoral que no ha empezado. Pensar que una Ley Habilitante ayudará a resolver los problemas de corrupción es un absurdo, es simplemente una campaña electorera.
¿Por qué cree que ha aumentado la corrupción?
Porque la cantidad de recursos que se manejan son cada vez más amplios. Hay mayor interés de la gente de tomar provecho de esos recursos. Cuando teníamos nada más que el café y el cacao, ya había corrupción, porque es algo que ha existido toda la vida, pero los delitos eran menos. Posteriormente, cuando empiezan a haber los grandes ingresos petroleros comienzan los delitos más graves de corrupción.
¿Cómo combatirla?
Tomando una decisión política de luchar contra la corrupción, que no sea una especie de acción en contra de quienes se supone no son amigos del régimen, sino la aplicación verdadera de sanciones contra quienes han cometido irregularidades. Hay una expresión que dice: para luchar contra la corrupción y que sea creíble hay que hacer acciones contra los peces gordos. Los peces gordos son quienes están en los más altos niveles de los gobiernos y cometen delitos.
¿Cree necesario reformar leyes?
Creo que deben aplicarse, con toda la fuerza, las leyes que existen, y que se sancione a quienes cometen delitos. Y que no se vea, como hay ahora, que el Poder Judicial está al servicio del Ejecutivo. No tenemos un esquema de poderes independientes. La democracia es el control entre los poderes, cuando todos están al servicio de un poder allí hay una dictadura.
¿Alguien del sector privado puede incurrir en corrupción o solo la comete el funcionario público?
Es básicamente una acción de dos partes. No se puede decir que está solo de un lado. Cuando una empresa ofrece a un funcionario una comisión para tener un contrato allí está cometiendo un delito, y es un delito que debe ser sancionado, pero el funcionario que acepta ese dinero está cometiendo también un delito. Ahora, cuando es el funcionario quien pide dinero a los privados para cumplir con su función es mucho más grave, porque es el funcionario público el que tiene que tomar una decisión sobre el otorgamiento de una buena pro, es decir, tiene el sartén agarrado por el mango.
¿Qué hacer frente a eso?
Lo que hay que hacer es que la CGR, la FGR y los tribunales funcionen con verdadera independencia, porque si no lo que tenemos es una situación grave, de participación conjunta de irregularidades y que no se sanciona nunca a nadie.
Otra cosa muy importante, está en la Constitución y en la Ley de la Contraloría: el buen ejercicio de la función pública, que es el control de gestión, si las personas no hacen bien su trabajo deben ser sancionadas, porque otro tipo de corrupción es el mal manejo de los recursos.
Fuente: ÚN











