A ojo y a mano. Aunque parezca difícil de creer, hubo una época (hace 23 años), en la que la magia de la fotografía era un trabajo manual, de bata de laboratorio y paciencia. Trucos como envolver la lente de la cámara con una media para simular un efecto lifting en el rostro del personaje, o utilizar según qué procesos químicos para el revelado, era la forma de burlar la realidad. Poco más se podía hacer después, ya que a diferencia de como se trabaja ahora, el secreto consistía en engañar al ojo antes de disparar.
Fuente: http://forbesmagazine.es/











