José Javier Salas, coordinador de proyectos especiales de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), llamó a recuperar la función formativa de la escuela y advirtió que el sistema educativo venezolano enfrenta un rezago de entre tres y cuatro años respecto a los aprendizajes esperados para la edad de los estudiantes.
Sin embargo, pidió mantener un equilibrio para evitar que los centros educativos se concentren únicamente en la atención emocional. “Mucho cuidado con convertir la escuela en una guardería”, señaló, al considerar que la institución debe cumplir con su propósito de formar a los niños y prepararlos para el futuro.
Docentes en condiciones precarias
Salas cuestionó las condiciones en las que los docentes venezolanos ejercen su profesión, especialmente en el sistema público. Afirmó que un ingreso de 240 dólares está “muy lejos de satisfacer las necesidades mínimas indispensables”, particularmente cuando tampoco cuentan con seguridad social.
“Hay una cantidad de situaciones alrededor del hecho educativo que hacen de los docentes unos héroes”, expresó. A su juicio, las condiciones socioeconómicas de los maestros dificultan exigirles mayores esfuerzos para mejorar su desempeño.
Agregó que el docente “ha perdido majestad” y que actualmente, en muchas instituciones, los maestros son tratados “casi que” como mayordomos de los estudiantes. Desde su perspectiva, revertir el deterioro del ejercicio profesional requiere cambios de política, ajustes y remuneraciones adecuadas.
“Hay que reconocer la labor o la importancia del docente en la estructura venezolana, eso hay que recuperarlo”, enfatizó.







