Froilán Barrios: «¡Achtung!» a la internacional de ultraderecha del siglo XXI

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Froilán Barrios: «¡Achtung!» a la internacional de ultraderecha del siglo XXI

 

Las elecciones realizadas el 6 de septiembre pasado en el estado de Sajonia-Anhalt, región situada en la otrora Alemania Oriental, han impactado a Europa ante el triunfo de Alternativa para Alemania (AfD), al ser la primera vez que un partido de ultraderecha pueda gobernar en un estado de ese país desde la caída de Adolf Hitler en 1945

Por tanto, la exclamación alemana Achtung es más que una advertencia ante la realidad sobre el auge de una formación política que apenas fundada en 2013, obtuvo en 2025, en las últimas elecciones federales, 20.8% y 10 millones de votos, superando a partidos tradicionales de larga data, como el Partido Socialdemócrata (SPD), los Verdes y el Partido Democrático Libre (FDP) de los empresarios, quienes obtuvieron 16,4%, 11,6% y menos de 5%, respectivamente.

Este resultado le ha permitido a AfD extender su presencia no solo en toda Alemania, al conectarse con otras expresiones políticas similares ubicadas en diferentes países del continente europeo, sino también ampliar su onda expansiva a tierras americanas.

En realidad, quién iba a pensar que la ultraderecha volvería a ser relevante como fuerza política. Si vamos a la historia, un siglo antes se inició el apocalipsis fascista en Europa con Mussolini en Italia al implantar su nuevo régimen. Posteriormente, se puede asimilar dentro de esta ola autoritaria y fascista que recorrió Europa en el periodo de entreguerras al régimen de António de Oliveira Salazar en Portugal, conocido como el Estado Novo (1933-1974), el cual compartió rasgos esenciales con el fascismo al calificarlo como una dictadura autoritaria, corporativista y ultraconservadora, para luego desembocar en la hecatombe nazi (1933-1945).

A esta galería del terror se añadiría el fascismo imperial japones, cuyo régimen promovió una doctrina geopolítica que justificaba la dominación de Japón sobre otros pueblos de Asia, fundamentada en la creencia de la superioridad étnica y mística del pueblo japonés.

Todo sabemos cómo culminó esa fase de exterminio que afectó a todo el planeta, resaltando el Holocausto de seis millones de judíos y la muerte de entre 60 y 85 millones de fallecidos. Algunos cálculos extremos elevan la cifra hasta los 100 millones, si se incluyen las muertes indirectas por hambre y enfermedades, pero la mayoría fueron civiles que murieron por bombardeos y actos de violencia masiva.

Cuando vemos en la actualidad, en pleno siglo XXI, cómo en las manifestaciones de estas formaciones de ultraderecha se enarbolan esvásticas nazis, se argumenta que el Holocausto no existió por ser una invención del relato judío o se justifica la figura de Adolfo Hitler, no queda otra cosa sino prepararse para el resurgimiento de estos movimientos que cuestionan la esencia de los sistemas democráticos y la igualdad entre los seres humanos.

Veamos el mapa europeo de esta nueva ultraderecha que pugna por alcanzar el poder a corto plazo:

Alemania: Con AfD.
Francia: Con el Frente Nacional liderado por Marine Le Pen (hija del fundador Jean-Marie Le Pen), propuesta como candidata presidencial para 2027.
España: Identificada con el partido Vox y su líder, Santiago Abascal.
Portugal: Con el partido Chega, dirigido por André Ventura.
Reino Unido: Representado principalmente por el partido Reform UK de Nigel Farage.
Hungría: Con Víktor Orbán y su partido Fidesz (Unión Cívica Húngara), aunque perdió las elecciones en 2026 frente a Péter Magyar, líder del partido de centro-derecha Tisza.
Italia: Donde Giorgia Meloni es considerada una de las figuras más importantes de la ultraderecha europea contemporánea. La primera ministra italiana lidera el partido posfascista Hermanos de Italia y encabeza el gobierno más duradero del país en décadas.

Además de este primer grupo, señalamos las formaciones políticas de este corte en Países Bajos, República Checa, Grecia, Suecia y Bulgaria, con diferentes matices, cuyos perfiles y performances resaltan por su conducción de gobiernos o participación en coaliciones gubernamentales.

Por supuesto, la agenda no es similar a la Internacional Fascista que asoló a la humanidad en el siglo XX, pero al ver su contenido se advierte su orientación reaccionaria:

Rechazo absoluto a la inmigración mediante deportaciones masivas.
Proteccionismo comercial.
Frenar el Pacto Verde europeo.
Oposición férrea a las políticas de igualdad de género.
Posturas divergentes sobre la UE y el euro: Mientras Italia se orienta a fortalecer lel euro, Orbán y la AfD instan a separarse.
Política exterior: En cuanto al apoyo a Ucrania, Meloni sostiene un respaldo irrestricto, mientras que la AfD y Orbán ven en la Rusia de Putin un aliado fundamental.
Como indica una reciente nota periodística, la ultraderecha ya gobierna o cogobierna en ocho de 27 Estados de la UE y se espera que, con la llegada del año electoral en 2027, comience también la batalla por dominar el relato sobre inmigración o temas medioambientales y energéticos.

En definitiva, estamos en presencia, a nivel global, de reagrupamientos inexplicables a los ojos de la historia, donde el pasado parece no importar. En un contexto donde gobiernos y formaciones políticas se alinean alrededor de bloques como China, Rusia e India, cuya intención es diseñar un nuevo eje mundial en lo económico y político. Entretanto, en el lado occidental las rupturas internas facilitan el avance de regímenes autoritarios enemigos de los valores democráticos y del respeto a la dignidad humana.

América Latina no debe ignorar este preocupante curso del liderazgo mundial. Al formar parte en el siglo XX de la cruzada global contra el fascismo y por la paz, hoy nos corresponde exigir el cese de la discriminación y de la persecución de nuestros migrantes en el mundo entero, así como luchar por el restablecimiento de nuestras instituciones públicas para garantizar políticas que aseguren una vida digna para nuestros pueblos.

 

Froilán Barrios

 

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