En su primera rueda de prensa tras abandonar las celdas de El Helicoide, el excandidato presidencial Enrique Márquez ofreció este viernes un testimonio desgarrador sobre su cautiverio y una hoja de ruta crítica para la transición en Venezuela. Márquez, cuya causa fue sobreseída bajo la reciente Ley de Amnistía, aseguró que su libertad es apenas un paso en una lucha que no cesará hasta vaciar las cárceles de presos políticos.
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El calvario en El Helicoide: «Esposado como el peor delincuente»
Márquez relató los detalles de su detención iniciada el 7 de enero de 2025, describiendo un proceso marcado por la indefensión absoluta.
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El operativo: Interrogatorios intensos en la DGCIM y posterior traslado al Helicoide. «Se metieron a mi casa con mis propias llaves», denunció.
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La reclusión: «Estuve esposado como el peor de los delincuentes. Indefensos, sin abogados, sin debido proceso».
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El refugio: El dirigente destacó que la oración fue su único consuelo. Tuvo palabras especiales para el exgobernador de Nueva Esparta, quien falleció de un infarto durante su reclusión en el mismo centro.
Desconfianza institucional: El veto a Saab y Devoe
Pese a su liberación, Márquez fue tajante al señalar que el sistema de justicia requiere una cirugía profunda. Saludó la salida de Tarek William Saab de la Fiscalía, pero rechazó categóricamente su posible permanencia en la Defensoría del Pueblo.
«Nadie cree en la Fiscalía ni en la Defensoría del Pueblo. Larry Devoe y Saab no pueden estar allí ni como encargados. Hago un llamado a la Asamblea Nacional para que tome medidas reales», sentenció.
Asimismo, cuestionó la viabilidad de futuras elecciones con el actual ente rector: «¿Es que acaso podemos ir a elecciones con este CNE? ¿Sin corregir los fallos de las últimas elecciones? No podemos».
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La «Ruta Rubio» y el reconocimiento de Trump
Márquez se alineó con la estrategia internacional liderada por el Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, calificándola como una oportunidad dorada para reconstruir la democracia.
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Sobre Donald Trump: Agradeció profundamente la invitación al discurso del Estado de la Unión. «Estar allí no fue un honor personal, fue el reconocimiento al encuentro de la familia venezolana».
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Sobre Delcy Rodríguez: Con un realismo pragmático, Márquez reconoció el control de la mandataria: «Ella dirige el país, nos guste o no nos guste». Sin embargo, aclaró que no dará un «cheque en blanco», sino que vigilará que cada cambio conduzca a la libertad de expresión y a la derogación de la Ley del Odio.