Emergencias pediátricas en crisis por falta de médicos

Emergencias pediátricas en crisis por falta de médicos

Un mínimo de dos o tres hospitales recorridos, en el mejor de los casos, podría tardar una familia para conseguir atención pediátrica en la red de atención pública de Caracas. Así lo relató Haydée Martínez, de la parroquia El Valle, a quien le tomó seis horas hallar cupo en cuidados intensivos para su hijo, en el Luciani de El Llanito.

 

La emergencia del Hospital J.M. de Los Ríos, el único especializado en atención pediátrica en la Gran Caracas, suma más de cuatro meses en remodelación, luego de que la red de aguas negras colapsara. Desde el 20 de mayo pasado, se debió improvisar la emergencia en otra área, lo que redujo de 27 a 13 el número de cupos en urgencias. El centro cuenta con 11 camas en la Unidad de Cuidados Intensivos, pero solo tres están habilitadas, por la falta de especialistas. Desde 2006, las seis camas de la Unidad de Terapia Cardiovascular quedaron desprovistas de recursos, según informó Huníades Urbina, quien hasta hace poco fue el jefe de Emergencia.

 

De las 440 camas arquitectónicas que poseía el centro, en 2010 un total de 258 estaban operativas. Actualmente sólo 160 cuentan con presupuesto.

 

Frente a ello, Emergencias como la del Hospital Universitario de Caracas están copadas: ayer antes de las 10:00 a.m., el Servicio de Triaje (emergencias menores) había atendido a 32 infantes con cuadros de fiebre, erupciones y padecimientos respiratorios. Sin embargo, el Clínico no posee capacidad de respuesta para resolver casos graves.»Nos hace falta traumatólogos, anestesiólogos y pediatras para cubrir todas las guardias», declaró un médico que pidió no ser identificado.

 

En Coche, por ejemplo, únicamente atienden emergencias entre las 7: 00 a.m. y 1:00 p.m. El resto del día, el sitio permanece cerrado, sin indicio de atención para quienes llevan a sus hijos por emponzoñamiento por escorpión o picadura de serpiente. Solo los lunes hay una excepción, cuando uno de los dos pediatras que allí labora permanece hasta las 3:00 p.m. El sanatorio perdió su capacidad para hospitalizar.

 

En ese servicio hay tres médicos integrales comunitarios y siete enfermeras, pero, a juicio del personal, son insuficientes, lo que también obliga a restringir la atención los fines de semana. El viernes, Nancy Álvarez acudió al centro a las 4:00 p.m. para nebulizar a su hijo, pero se percató de que era muy tarde: «No había nadie que nos atendiera». Ante esa situación, Los Magallanes de Catia se perfila como una alternativa, con un alcance de 250 niños atendidos por día.

 

Sin embargo, Juan Amselmi, encargado del Servicio de Pediatría, indicó que tanto las unidades de cuidados intensivos neonatal como la pediátrica están inoperativas. Amselmi indicó que de las 13 camas que disponen en emergencia, una fue habilitada para ofrecer cuidados especiales. «Hay cuatro terapistas pero requerimos por lo menos 12 «, afirmó al denunciar fallas de mascarillas para nebulizar, catéteres y analgésicos como acetaminofen.

 

En el Hospital Dr. Elías Toro, al igual que otros centros, denuncian inconvenientes para realizar gasometría, un estudio metabólico que permite evaluar la evolución de los niños.

 

El Universal intentó obtener la versión oficial de los directores de los sanatorios visitados pero no fue posible.

 

EL UNIVERSAL

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