El Carabobeño: El sistema eléctrico carabobeño produce menos de la mitad de su capacidad instalada

El Carabobeño: El sistema eléctrico carabobeño produce menos de la mitad de su capacidad instalada

Durante semanas las autoridades regionales han insistido en que buena parte del deterioro reciente responde a los daños ocasionados por el doble sismo, en otras oportunidades han referido a fenómenos climáticos y al tradicional bloqueo. Sin embargo, especialistas del sector eléctrico sostienen que el desastre natural únicamente aceleró el colapso de un sistema que ya funcionaba muy por debajo de sus capacidades.

Mientras el gobierno promete recuperar generación y reparar plantas termoeléctricas, expertos advierten que el verdadero cuello de botella continúa estando en la transmisión eléctrica, la falta de inversión y el deterioro operativo acumulado durante décadas.

Una crisis preterremoto
Para Iván Freites, secretario general de Fetraenergía, el problema no nació con el sismo. Recuerda que cuando Hugo Chávez llegó al poder, en 1998, Venezuela disponía de una capacidad instalada cercana a los 29.000 megavatios.

Hoy, asegura, apenas existen unos 14.000 MW disponibles y la generación real ronda los 11.000 MW. Eso significa que en casi tres décadas el país perdió alrededor de 18.000 megavatios de capacidad instalada. «El terremoto no destruyó el sistema eléctrico. El verdadero terremoto ha sido la corrupción».

Según explica, durante años se aprobaron millonarias inversiones para recuperar la infraestructura eléctrica, pero muchas nunca llegaron a ejecutarse. A ello se suma el deterioro de las líneas de transmisión, la migración de trabajadores especializados y una administración encabezada, según afirma, por funcionarios sin experiencia técnica en el área.

La prioridad, recuperar la red de transmisión
Freites considera que el país no necesita construir nuevas plantas para mejorar el servicio. La prioridad, insiste, debe centrarse en recuperar la red de transmisión nacional. Explica que el complejo hidroeléctrico de Guri todavía tiene capacidad para abastecer entre 60 % y 70 % de la demanda nacional, pero la energía no logra distribuirse eficientemente debido al deterioro de las líneas y subestaciones.

 

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