Claudio Nazoa: Michael Jackson

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Claudio Nazoa: Michael Jackson

Quiero informarle a la audiencia que la muerte de Michael Jackson me afectó en forma especial porque siempre fui y seré fanático fiel de este superartista. Es terrible para la humanidad que semejante genio del espectáculo ya no esté vivo entre nosotros, pero sin caer en lugares comunes o cursilerías, cosa difícil en estos casos, Michael Jackson estará, hasta el fin de los tiempos, cerca de todos los seres humanos que existen y existirán.

La muerte de este único e irrepetible ejemplar del canto, el baile y la composición musical, solo es comparable con la de Elvis Presley, John Lennon, Chaplin o Picasso.

Cuando yo tenía ocho años, Michael estaba naciendo, cuando cumplí quince, él ya era un artista inigualable que opacaba a sus también talentosos hermanos. Tenía una estrella especial y única que lo acompañó hasta en su conmovedor funeral, que fue algo digno de un rey excéntrico como él. Allí estaba Michael, oculto en un ataúd de oro, rodeado de las más grandes luminarias de la música norteamericana y de los amigos que tuvieron el valor de asistir a momento tan triste para la humanidad.

Conmovedoras han sido las imágenes de cientos de miles de norteamericanos llorando sinceramente al paso del cortejo fúnebre.

De Michael Jackson, el ser humano, se ha dicho y escrito millones de cosas, unas ciertas y otras definitivamente falsas. Por cierto que el ahora adulto joven por el cual fue enjuiciado por abuso de menores,ha declarado que fueron falsas sus acusaciones y que todo fue producto de la mente perversa de su padre, quien lo obligó a declarar lo que declaró, para quitarle dinero a Jackson (22 millones de dólares).

Ciertamente, Michael fue explotado y mal tratado por su padre. Al bajarse del escenario, se convertía en un pobre niño solitario que se asomaba a la ventana de su casa para ver a otros niños jugar libremente. Ya sabemos las consecuencias horribles e irreversibles que traen al adulto el tener una infancia infeliz.

Michael fue creciendo físicamente y su talento superó todo pronóstico. Era como si su frágil cuerpo no pudiera contener tanta genialidad.

En la medida que se hizo adulto, en esa misma medida trataba inútilmente de regresar a su infancia cruel, perdida por culpa del padre y la fama. Como es imposible regresar el tiempo para ser un niño feliz cuando ya somos adultos, evidentemente esto trastornó psicológicamente a Michael, quien abusó de las cirugías plásticas y los fármacos hasta convertirse en una especie de androide hipocondriaco. Como parte de ese trastorno, construyó una fastuosa y absurda mansión: “Neverland”.

Fue Michael el artista norteamericano de todos los tiempos que más ayudó a niños abandonados o enfermos, quizás tratando de creer que él, ayudando a esos niños, regresaba de alguna forma mágica a su trastocada infancia en donde un ángel, que era él mismo, lo protegía.

Que triste momento para quienes amamos el arte en su forma más sublime. Extrañamente me viene a la mente un poema de un gran artista venezolano, mi padre, Aquiles Nazoa, quien escribió esto que no ha sido publicado y que me encontré entre sus papeles días después de su muerte en 1976: “La noción de lo que es vivir me ha llegado muy tarde. Permítanme, queridos deudos, organizadores de mi sepelio, obviar la ampulosidad del coche fúnebre en que habéis convenido enviarme al otro mundo como un hediondo paquete y dejadme ir por los propios pasos que dicta mi corazón”.

http://blogs.noticierodigital.com/claudio/

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