Lo que Hidroven califica cínicamente como una «parada general programada», los habitantes de los Altos Mirandinos lo viven como el enésimo capítulo de un colapso anunciado. Desde la noche de este domingo, el suministro de agua quedó suspendido en los municipios Guaicaipuro, Carrizal y Los Salias, bajo la excusa de «recuperar los niveles» del embalse La Mariposa. Sin embargo, la retórica institucional choca con la realidad: comunidades enteras ya sumaban más de una semana sin el servicio antes de que se cerrara la llave de forma oficial.
La Panamericana: El termómetro de la indignación
La paciencia de los vecinos se agotó antes que el caudal del embalse. La mañana de este lunes, la principal arteria vial de la subregión se convirtió en un escenario de caos y reclamos legítimos. Dos focos de protesta simultáneos dejaron en evidencia la magnitud de la crisis:
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Punto Super Líder: Residentes de diversos sectores bloquearon el sentido Los Teques – Caracas, denunciando que la falta de agua por tubería ha transformado la rutina doméstica en una lucha por la supervivencia.
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Punto Barrio Sucre: Vecinos de La Macarena, La Cruz, Vuelta Azul y El Aguacate trancaron el paso vehicular, exigiendo respuestas que las oficinas de Hidroven no han sido capaces de dar.
Cientos de conductores quedaron atrapados en un embotellamiento kilométrico, víctimas colaterales de una gestión hídrica que parece depender más de la improvisación que de la ingeniería.
El embalse de la desidia
El argumento de los «bajos caudales» en La Mariposa resulta, cuando menos, cuestionable para una población que ha visto pasar años de promesas de mantenimiento nunca ejecutadas. La detención total del bombeo hacia los tres municipios no es una medida preventiva, es la admisión de un sistema quebrado.
Mientras los funcionarios policiales logran «restablecer el paso» tras dialogar con manifestantes exhaustos, nadie en el Ejecutivo regional parece capaz de establecer lo más importante: un cronograma de inversión serio que evite que los Altos Mirandinos sigan dependiendo de un embalse que agoniza.
La restitución parcial del tránsito no soluciona el problema de fondo. Los platos sucios, la falta de higiene en escuelas y centros de salud, y el costo prohibitivo de los camiones cisterna siguen ahí. En los Altos Mirandinos, el derecho al agua parece haberse convertido en un lujo que solo se consigue tras horas de asfalto y protesta.
‼️🚨 Venezuela colapsada: vecinos de los Altos Mirandinos trancan la carretera Panamericana tras más de una semana sin agua, mientras el régimen sigue ausente e incapaz de resolver los problemas básicos del país.
Cientos de conductores permanecen atrapados este lunes por las… pic.twitter.com/lDaagrL0Yt
— freddyzur (@freddyzur) May 11, 2026
Vía @MaquinaDelAire Ya haciendo las coordinaciones con hidroven. Carretera Panamericana. Km 21. 8:22a.m. #11Mayo pic.twitter.com/e2YTzqPSjT
— Noticiero Tráfico (@traficovv) May 11, 2026









