La combinación de olas de calor sostenidas y prolongados cortes en el suministro eléctrico agrava de manera directa los síntomas físicos y neurológicos de la población, afectando con especial severidad a personas con condiciones médicas preexistentes. Así lo advirtió Carlos Carmona, fisioterapeuta y CEO del centro de rehabilitación neurológica Neurovida, ubicado en Maracay, estado Aragua.
Durante una entrevista, el especialista explicó que el impacto térmico sobrepasa la incomodidad física y repercute de forma directa en el estado cognitivo y emocional.
«En la salud se habla del modelo biopsicosocial, lo que quiere decir que la persona no es solo un cuerpo, sino que también es una mente y ese cuerpo y esa mente están relacionados a un entorno», precisó Carmona.
Efectos en pacientes neurológicos y población general
El especialista detalló cómo el incremento de la temperatura ambiental actúa de forma diferenciada según el perfil clínico del paciente:
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Pacientes con patologías neurológicas: El aumento del calor corporal e hipertermia ambiental puede intensificar cuadros de fatiga crónica, pérdida del equilibrio, disminución de la fuerza muscular y episodios de visión borrosa.
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Población sin antecedentes neurológicos: Las altas temperaturas acentuadas por la falta de ventilación o refrigeración eléctrica desencadenan dolores de cabeza, altos niveles de estrés, cambios drásticos de humor y deshidratación. En casos severos, la exposición prolongada puede derivar en golpes de calor y episodios de desmayo.











