El ministro de la Defensa, Gustavo González López, fijó postura este martes 1 de septiembre a favor del pacto energético suscrito entre la administración de la presidenta interina Delcy Rodríguez y el Gobierno de Estados Unidos, asegurando que el convenio permitirá atraer capital internacional y dinamizar la economía nacional.
En declaraciones ofrecidas desde el Palacio de Miraflores, el jefe militar respaldó de forma irrestricta las decisiones de la comandancia en jefe y sintetizó la expectativa de la alianza en un concepto central:
“Si ustedes me preguntaran este acuerdo en una sola palabra, esto es prosperidad y bienestar para el país. Transformar una diferencia política en un acuerdo de cooperación económica es solamente una decisión de ir a la paz, no es una subordinación”.
Puntos clave del pronunciamiento militar:
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Respaldo institucional: La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) avala la totalidad de los términos del contrato estratégico suscrito con la administración de Donald Trump.
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Proyección laboral e industrial: Afirmó que el flujo de capital privado generará un efecto multiplicador en la producción de crudo, la reactivación de cadenas de suministro y el empleo.
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Justificación geopolítica: González López justificó el viraje diplomático tras la captura y deposición de Nicolás Maduro en el operativo militar estadounidense del pasado 3 de enero, definiendo el acercamiento con Washington como una vía pragmática de estabilización.
Brecha entre las versiones de Caracas y la Casa Blanca
Mientras la versión gubernamental venezolana sostiene que el convenio abarca una vigencia de 25 años para intervenir 17 campos y elevar la producción a 1,5 millones de barriles diarios, las precisiones divulgadas por Washington confirman un alcance mayor: la concesión a la firma North American Blue Energy Partners (NABEP) se extenderá por 100 años sobre 65.000 millones de barriles en reservas, reservando una participación del 35 % en su matriz para el Departamento de Defensa de EE. UU.









