La reciente serie de terremotos en América Latina volvió a instalar el debate sobre por qué la región registra tanta actividad sísmica en tan poco tiempo. En cuestión de semanas, Venezuela, Colombia, Perú, México y Costa Rica reportaron episodios superiores a magnitud 7, mientras crecen la inquietud social y los interrogantes sobre la posibilidad de un evento de gran escala en Argentina.
Lejos de tratarse de una anomalía, esta seguidilla responde a la dinámica natural del planeta y a las particularidades geológicas de Sudamérica, según los expertos consultados por Infobae.
La Tierra funciona como un sistema en constante movimiento, cuyas placas tectónicas —bloques gigantescos de la corteza— interactúan, chocan y se deslizan unas bajo otras. El resultado es la acumulación de tensiones que, cuando superan la resistencia de las rocas, se liberan de forma brusca en forma de terremotos. En los bordes de estas placas, especialmente en la región del Cinturón de Fuego del Pacífico, la actividad es constante.
“La actividad sísmica en el norte de Sudamérica —Venezuela y Colombia— no guarda relación ni constituye un indicador de eventos similares en territorio argentino”, aclaró recientemente el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) ante el aumento de consultas y temores.

El geólogo Andrés Folguera, investigador del CONICET y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), detalló a Infobae la estadística mundial de terremotos: “Por año se registran unos 18 a 20 terremotos de magnitud 7 a 8 en la Tierra. Después, de magnitud 6 a 7, aproximadamente 120, y de magnitud 5 a 6, cerca de 800”.
Esto indica que los movimientos telúricos de magnitud considerable no son excepcionales: “Si se producen 18 a 20 al año de magnitud 7 a 8, significa que prácticamente todos los meses hay unos siete terremotos similares. Es un montón. O sea, casi dos por semana”.
De este modo, la seguidilla de sismos en Venezuela, Colombia, Perú, México y Costa Rica se encuentra dentro de la distribución estadística esperada para el planeta. “Lo que estamos viendo ahora está dentro de la posibilidad estadística. Que tengamos dos terremotos de magnitud siete y algo en Venezuela, al mes uno en Colombia de siete y algo, y el de la Isla de Flores de 7,7: hay veinte de esos en el año, entonces más o menos están distribuidos en dos meses. Ahí tuviste cuatro terremotos; más o menos así funciona la estadística”, explica Folguera.
Cerca del 90% de los terremotos del planeta se producen en una franja que va desde Japón y Oceanía hasta la costa occidental de América, atravesando los Andes y México. Este anillo sísmico, conocido como Cinturón de Fuego del Pacífico, es el escenario donde interactúan placas clave: la de Nazca, la del Caribe, la Sudamericana y, en América Central, la de Cocos.
Cada zona presenta su propio contexto tectónico. Folguera señaló: “Los de Venezuela son distintos, porque se relacionan con el hundimiento del fondo del océano Caribe bajo Sudamérica y, sobre todo, con dos fallas que afectan la placa sudamericana: la placa de Güécono y la falla de San Sebastián. Es algo más superficial, asociado al movimiento de fallas.
Por Infobae








