Vecinos dicen que el colectivo de Quinta Crespo trabajaba con el Cicpc

Vecinos dicen que el colectivo de Quinta Crespo trabajaba con el Cicpc

En las paredes y escaleras del edificio Manfredi, donde cayeron abatidas cinco personas el martes pasado, todavía quedan manchones de sangre, perforaciones de balas en puertas y el sótano revuelto donde funcionaba el colectivo “Escudo de la Revolución”. El colectivo le prestaba servicio de vigilancia a la Organización Comunitaria de Vivienda (OCV) Mao Tse Tung que desde hace cuatro años tiene ocupado el Manfredi con 204 familias. “Ellos expulsaron una banda de delincuentes que había aquí y nos permitieron organizarnos”, dijo Giovanni Martínez, vocero de la OCV. “Aquí estuvieron desde las 4:30 am hasta las 10:30 am. De aquí se fueron con dos cadáveres; el del capitán Carmelo y otro”, comentó Martínez al describir la acción del Cicpc el pasado martes.

Después de esos primeros dos muertos, la OCV convocó a una asamblea de vecinos, y cuando esta se desarrollaba, llegó José Odremán con los medios de comunicación. “Él los llevó al sótano y le mostró a los periodistas el sitio de los primeros muertos; después él salió al portón del estacionamiento y al poco rato allí lo mataron”, narró otro de los presentes. Junto a Odremán mataron a dos personas más. “Una cayó aquí y otra allá. Allí está la sangre”, dijo un muchacho señalando los sitios que dan hacia la avenida y desde donde se observa la esquina de Glorieta.

¿Qué labor hacía el colectivo aquí?, le preguntamos a los vecinos. “Ellos trabajaban con el Cicpc de El Paraíso: hacían chequeo rutinario de carros y motos”, respondió Martínez. Karol Villalmi se acercó y comentó que ella oyó los gritos de Jesús Rodríguez minutos antes que lo mataran. “Eso fue en el piso 8; él cargaba a su hija en brazos, se la quitaron, lo amarraron y después le dispararon. Se les escapó al 9”, contó.

En ese mismo piso apresaron a Michael Contreras, quien tenía carnet como policía del municipio Rafael Urdaneta. “Él les dijo que estaba de visita, ellos le dijeron: ‘sí, ya te vas a ir’, y le dispararon en la cara y la espalda”, contó un señor. Rodríguez y Contreras fueron bajados malheridos por las escaleras. Al llegar a la calle los montaron en una ambulancia. Los policías abrían los apartamentos. Se llevaron dinero, computadoras y joyas”, dijo una llorosa mujer.

 

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