Cada 5 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Educación Vial, una fecha propicia para reflexionar sobre la urgencia de transformar el comportamiento de los ciudadanos al desplazarse por las calles y carreteras del país. Ante este panorama, el Observatorio de Seguridad Vial (OSV) reitera su llamado a priorizar la prevención, tomando como base las cifras alarmantes que arrojan sus informes mensuales sobre siniestralidad, víctimas fatales y los sectores más vulnerables de la población.
La coordinadora del Observatorio de Seguridad Vial (OSV), Rosibel González, recordó que a escala global, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas advierten que los siniestros de tránsito cobran anualmente más de 1,3 millones de vidas en el mundo, constituyéndose como la principal causa de muerte en jóvenes y niños.
Bajo este diagnóstico, la ONU impulsa el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030, una hoja de ruta internacional que fija como meta primordial reducir a la mitad las muertes y lesiones graves en las carreteras mediante el llamado enfoque de sistema seguro.
“El OSV suscribió tales acuerdos , al ser miembros de la Alianza Mundial de ONG para la Seguridad Vial – The Global Alliance of NGOs for Road Safety -, un modelo internacional propone que los gobiernos prioricen el diseño de infraestructura vial segura, la gestión estricta de límites de velocidad, el control riguroso de factores de riesgo como el alcohol y la falta de cascos, la mejora en la seguridad de los vehículos y una respuesta médica post-siniestro rápida y eficaz; lamentablemente estamos muy lejos de ello”, dijo González.
Los reportes constantes que emite la organización revelan un saldo doloroso mes tras mes, donde motociclistas, peatones y ciclistas encabezan las estadísticas de mayor riesgo. Esta realidad evidencia que el problema trasciende el simple cumplimiento de una norma de tránsito; se trata de una crisis de convivencia ciudadana que demanda atención inmediata por parte de todos los sectores de la sociedad.
González enfatizó la necesidad de asumir este desafío desde una perspectiva estrictamente formativa y humana. «Los datos que registramos cada mes no son meras estadísticas frías; representan familias quebradas y vidas que podíamos haber salvado mediante la prevención. El país requiere con urgencia una política de educación vial permanente que comience desde las escuelas y se extienda a cada espacio público, acompañada de infraestructura adecuada y un control riguroso que no busque sancionar por sancionar, sino concientizar sobre el valor de la vida en las vías», señaló.
Y agregó: «Nuestros reportes mensuales arrojan una realidad desgarradora: casi la mitad de los fallecidos en las vías son motorizados, jóvenes en su mayoría, y en accidentes tipo derrapes, las colisiones o atropellos siguen repitiéndose por el exceso de velocidad y la imprudencia; es decir, e factor humano deja una huella que no puede pasar inadvertida”
González precisó que a su juicio, el país requiere con urgencia una política de educación vial permanente y sostenida que no se detenga en temporadas vacacionales, acompañada de campañas de concientización efectivas, mejor señalización y un Estado que garantice infraestructura adecuada para proteger tanto al conductor como al peatón más vulnerable.
“Para el OSV, la solución radica en articular esfuerzos interinstitucionales que impulsen campañas educativas sostenidas en el tiempo, mejoren la señalización vial y garanticen el mantenimiento óptimo de las arterias viales. La responsabilidad recae tanto en el Estado al ofrecer las condiciones necesarias para la movilidad segura, como en cada conductor y transeúnte al asumir una conducta prudente, respetuosa y solidaria al transitar”, puntualizó.









