La organización no gubernamental SOS Orinoco presentó su informe «Grupos Armados Organizados (GAO) en la actividad minera al sur del río Orinoco, Venezuela: situación al 2026», donde alerta sobre la consolidación de una «gobernanza criminal híbrida» liderada por al menos 26 estructuras irregulares en los estados Amazonas, Bolívar, Delta Amacuro y el territorio Esequibo.
De acuerdo con la investigación, estas organizaciones no solo dominan la extracción y el tráfico de oro y otros minerales, sino que han suplido funciones estatales imponiendo normas de convivencia, administrando mecanismos de «justicia» y controlando el acceso a bienes básicos.
Alcance territorial y control operativo
El informe revela que los grupos armados operan en 20 de los 21 municipios de la cuenca sur del Orinoco, abarcando el 95 % del área evaluada. La presencia es absoluta en todos los municipios de Amazonas y Delta Amacuro, mientras que en Bolívar alcanza nueve de sus diez municipios.
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Guerrillas colombianas: El Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las facciones disidentes de las FARC registran la mayor expansión, con presencia en 16 municipios (76,1 % del territorio analizado).
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Otras estructuras criminales: El documento identifica la operación simultánea de la Organización 3R, el Sindicato de Juancho y Humbertico, el Tren de Guayana, garimpeiros brasileños, piratas de río, sindicatos mineros y bandas locales.
Mapeo de la presencia criminal en el sur del Orinoco
| Estado / Zona | Cobertura municipal de los GAO | Principales actores armados reportados |
| Amazonas | 100% (7 de 7 municipios) | ELN, disidencias de las FARC, bandas locales |
| Delta Amacuro | 100% (4 de 4 municipios) | Piratas de río, ELN, bandas dedicadas al tráfico |
| Bolívar | 90% (9 de 10 municipios) | Sindicatos mineros (3R, Tren de Guayana), ELN, FARC |
| Esequibo | Presencia en áreas mineras | Garimpeiros, sindicatos mineros, grupos irregulares |
Implicaciones de la «gobernanza híbrida»
El estudio detalla que las operaciones se financian mediante la extorsión («vacunas»), el monopolio de los minerales clave (oro, diamante y coltán) y el control de la distribución de suministros básicos. En varias comunidades, estos grupos llegan a subsidiar salarios de maestros o personal de salud para afianzar su control social.
SOS Orinoco concluye que esta dinámica se traduce en una pérdida estructural de la soberanía nacional, un severo ecocidio y la vulneración constante de las comunidades indígenas. El informe incluye recomendaciones orientadas al desmantelamiento de estas redes criminales en el marco de una eventual transición democrática y esquemas de justicia transicional.









