«Solo queda el nombre»: Jaime Lorenzo advierte el desmantelamiento de la red pública de salud y la crisis en la formación médica

«Solo queda el nombre»: Jaime Lorenzo advierte el desmantelamiento de la red pública de salud y la crisis en la formación médica

El sistema de salud venezolano ha pasado de ser un servicio público a un «olvido institucional». Así lo denunció Jaime Lorenzo, director ejecutivo de la ONG Médicos Unidos de Venezuela, durante una entrevista en el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias. Para el especialista, el equilibrio que alguna vez existió entre la medicina pública y privada se ha roto, dejando al ciudadano en un estado de indefensión absoluta.

Lorenzo señaló que la falta de equipos y servicios básicos en los hospitales ha obligado a los pacientes a costear diagnósticos, exámenes de laboratorio e imágenes en centros privados. Esta dinámica, que el médico califica como una barrera económica insalvable para la mayoría, se ve agravada por la estrepitosa pérdida del poder adquisitivo de la población.

La red ambulatoria: un cascarón vacío Uno de los puntos más críticos de la denuncia fue el deterioro de la atención primaria. Lorenzo fue tajante al describir la situación de los centros de primer contacto:

«La gente va para el hospital porque de la red ambulatoria solo queda el nombre. Antes, estos centros resolvían múltiples casos; hoy, son incapaces de ofrecer respuestas».

Este colapso de la red periférica satura los grandes hospitales, que a su vez operan en condiciones precarias. Según el vocero, la carencia tecnológica es alarmante: tomógrafos, resonadores y equipos de laparoscopia son hoy «objetos de lujo» inexistentes en la mayoría de los centros, obligando a los familiares a llevar desde la gasa hasta los insumos quirúrgicos más complejos.

Un futuro médico comprometido Más allá de la infraestructura, Lorenzo advirtió sobre un daño a largo plazo: la formación del relevo. Si bien las universidades mantienen el rigor en la enseñanza teórica, la práctica clínica se está formando en «hospitales de guerra». La falta de personal especializado, producto de la migración masiva, y la ausencia de tecnología moderna limitan la preparación de las nuevas generaciones de médicos venezolanos.

Aunque reconoció que el sistema de décadas pasadas no era perfecto, Lorenzo insistió en que existía una capacidad de respuesta que hoy ha desaparecido. El diagnóstico es claro: sin políticas de inversión y retención de talento, el derecho a la salud en Venezuela seguirá siendo una promesa escrita en papel.

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