Ricardo Combellas: Sobre la clemencia y la democracia

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Ricardo Combellas: Sobre la clemencia y la democracia

En esta corta reflexión he querido relacionar dos conceptos: uno, la clemencia como virtud del gobernante y el otro, la democracia entendida como forma de gobierno, como propuesta al debate sobre el cambio político que recién comienza a desarrollarse en nuestro país. Comenzaré con la democracia, y no me guiaré por los teóricos que han abundado sobre ella, sino por una cita nada pretenciosa que recoge el sentido de lo que deseo comunicar y que pertenece a Octavio Paz: “ Ante todo debe aceptarse que la democracia no es un absoluto ni un proyecto sobre el futuro: es un método de convivencia civilizada. No se propone cambiarnos ni llevarnos a ninguna parte; pide que cada uno sea sea capaz de convivir con su vecino, que la minoría acepte la voluntad de la mayoría, que la mayoría respete a la minoría y que todos preserven y defiendan los derechos de los individuos”.

La clemencia es una virtud política analizada en una célebre obrita de Séneca, de la cual entresaco el siguiente párrafo dedicado al gobernante que ejerce la virtud de la clemencia: “El que se preocupa por todo y todo lo vigila, unas cosas más, otras menos, nutre a todos los componentes del Estado como a sí mismo, se inclina hacia la suavidad aunque sea útil el tomar medidas, mostrando así cuán en contra de su voluntad echa mano de un remedio duro;  aquél en cuyo ánimo no existe hostilidad ni salvajismo, que ejerce su poder pacífica y benévolamente en su deseo de que sus órdenes merezcan la aprobación de sus ciudadanos, y se considera extremadamente feliz si comparte su fortuna, afable en la conversación, asequible y abordable, de aspecto –cosa que sobre todo valora el pueblo– amable, dispuesto a considerar las necesidades justas, difícilmente áspero incluso con las injustas, ése merece el amor, el respeto y la veneración de la ciudad entera”.

En estos tiempos difíciles aunque también promisorios, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, debe engalanarse con la virtud de la clemencia. Es la recomendación de un simple ciudadano que desea para su país paz, reconciliación y progreso, bajo la dirección de nuestra carta magna, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, fundamentalmente por el orden de valores y principios que consagra, y que todos los venezolanos y venezolanas debemos procurar. La patria le estará inmensamente agradecida  si ante  el empedrado camino que nos ha tocado recorrer, usted pueda sortear los peligros que nos acechan, y guiada por la virtud de la clemencia podamos avanzar hacia un régimen democrático auténtico en el que ante todo rija, como lo señalaba Octavio Paz,  una convivencia civilizada de la cual nos encontramos tan necesitados.

 
Ricardo Cómbellas

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