La llamada de Delcy Rodríguez entró poco después de las 4 a. m.
En las horas posteriores a los terremotos del 24 de junio, Venezuela abrió sus puertas de par en par al mundo, un cambio radical después de años de estar prácticamente aislados. Rescatistas y trabajadores humanitarios se movilizaron casi de inmediato, entre ellos los de Estados Unidos y de antiguos enemigos como Israel, Guyana y El Salvador. Tenían perros de búsqueda, cámaras de fibra óptica y máquinas de detección de sonido.
La experiencia extranjera y los equipos avanzados salvaron vidas. Pero Rodríguez tuvo que solicitar ayuda mundial en parte porque las decisiones que ella y su partido gobernante habían tomado en los últimos años habían dejado al Estado débil, pobre y desorganizado.
Para sobrevivir a una profunda crisis económica, a las sanciones internacionales y a las derrotas electorales, el Partido Socialista Unido de Venezuela recortó presupuestos, facilitó esquemas de corrupción, reprimió la disidencia y priorizó la lealtad sobre la competencia.

Cuando llegó el desastre, el gobierno estaba ciego y limitado.
La escasez de personal capacitado y de equipos vinculada a las propias decisiones del gobierno limitó su respuesta en las decisivas primeras horas, cuando las víctimas atrapadas tenían la mayor probabilidad de ser rescatadas.
Tomó horas determinar que la zona más afectada era La Guaira, un estado cercano a Caracas, la capital, debido a la capacidad menguada de reconocimiento y de datos sísmicos. No fue hasta el siguiente amanecer, unas 10 horas después de que los sismos ocurrieran, que el gobierno de Rodríguez puso en marcha las labores de rescate.
Para la mayoría de los venezolanos, ese esfuerzo fue deficiente.
Tras años de austeridad, los equipos de emergencia eran una sombra de lo que fueron, lo que obligó a algunos rescatistas a trabajar en los escombros con sus propias manos. La corrupción y las sanciones tuvieron como consecuencia que el gobierno tuviese poca maquinaria que funcionara para desmantelar los edificios derrumbados.
Por NYTimes









