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El 87,6% de los venezolanos considera necesario un cambio político, pero el actual gobierno busca imponer una «normalización autoritaria», según la firma Delphos.
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Proyecciones económicas estiman un crecimiento del 8,5% del PIB para el cierre de año, impulsado por la flexibilización petrolera bajo tutela de EE. UU.
Una «normalización autoritaria» caracterizada por la apertura económica controlada, estabilidad sin democracia y simulación de normalidad, se perfila como el escenario más probable para Venezuela en los próximos meses. Así lo revelaron los análisis presentados en el foro Prospectiva Venezuela 2026 – II Semestre, organizado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (CEPyG) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
El rector de la UCAB, Arturo Peraza S.J., inauguró el evento recordando que las transiciones no dependen solo de los políticos, sino de la sociedad civil. «Como universidad estamos comprometidos para que este horizonte sea de libertad para todos los venezolanos», afirmó.
El dilema político: Estabilidad sin alternancia
Ángel Oropeza, director del CEPyG, explicó que el gobierno venezolano ha adoptado las fases de estabilización y recuperación del esquema planteado por la administración de EE. UU., pero rechaza la fase de transición democrática. El objetivo del Ejecutivo actual es gestionar el tiempo para consolidar una autocracia operativa que satisfaga intereses económicos internos y foráneos, manteniendo una continuidad sin alternancia.
Oropeza identificó cinco escenarios posibles a corto y mediano plazo:
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Radicalización autoritaria.
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Transición forzada.
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Salida de fuerza.
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Fragmentación sistémica.
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Normalización autoritaria sin democratización (el de mayor probabilidad de ocurrencia).
No obstante, advirtió que este último escenario es «altamente frágil», ya que históricamente los procesos de transición tutelados por el propio gobierno autoritario registran las mayores tasas de fracaso y reversión.
Por el lado de la oposición, aunque se mantienen el liderazgo de María Corina Machado y avances unitarios como el Manifiesto de Panamá, el reto sigue siendo transformar el deseo mayoritario de cambio en una fuerza operativa de «disuasión cívica».
Delphos: El 87,6% de la población exige un cambio político
Félix Seijas, director de la firma Delphos, presentó los resultados de la última encuesta de opinión pública (junio 2026), la cual refleja un tablero político en transformación:
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Percepción de país: El 61,8% de la población valora negativamente la situación actual del país.
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Necesidad de cambio: El deseo de un cambio de gobierno subió drásticamente del 77,1% (en noviembre de 2025) al 87,6% en junio de 2026. El 74,1% de los ciudadanos considera que este cambio debe ocurrir por la vía electoral.
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Autoidentificación política: La oposición concentra el 43% de la población (29,1% alineada con María Corina Machado), mientras que el chavismo cayó al 16,3% (del cual un 9,3% se declara «chavismo descontento»).
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Evaluación de gestión: El 66,8% de los encuestados califica de forma negativa la gestión de la presidenta interina, y el 55,6% percibe que su administración es «igual a la de Maduro».
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Confianza institucional: Las universidades y la Iglesia católica lideran la valoración positiva con más del 50% de respaldo.
Contexto internacional y realpolitik
Los internacionalistas Elsa Cardozo y Félix Arellano señalaron que el entorno global está marcado por una «expansión iliberal» y la realpolitik. Explicaron que Washington prioriza la previsibilidad y la seguridad interna en la región sobre las diferencias ideológicas, lo que influye en sus decisiones respecto a Venezuela de cara a sus propias elecciones de noviembre.
Mientras el gobierno interino se enfoca en ganar tiempo y expandir relaciones económicas frenando el tutelaje directo, la oposición mayoritaria se concentra en mantener los nexos con Washington y presionar por condiciones para elecciones democráticas.
Economía en «olas» y crisis social persistente
En materia económica, Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, proyectó un crecimiento económico del 8,5% y una inflación estimada de 235% para el cierre de 2026. Informó que el país entra en una trayectoria de mayor actividad energética gracias a una relación de tutelaje con EE. UU., previendo un alza del 25% en el PIB petrolero.
«La reactivación se dará por olas. La población aún no siente la mejoría porque apenas está arrancando la dinámica petrolera», precisó Oliveros, estimando que la producción alcance 1.300.000 barriles diarios este año.
Por su parte, Anitza Freitez, directora del IIES-UCAB y coordinadora de la Encovi, advirtió que la reactivación económica no se refleja en el ámbito social. Denunció que el sistema de salud sigue colapsado y que solo el 7% de los venezolanos cuenta con seguro médico. En educación, alertó sobre los crecientes índices de deserción y rezago escolar en los sectores vulnerables, recomendando con urgencia indexar el salario docente y rescatar los servicios públicos básicos y el Programa de Alimentación Escolar (PAE).












