Las presas están desesperadas. Sacan las manos por las colmenas del anexo femenino y gritan: “No aguantamos más, ayuda” al tiempo que lanzan cartas en dónde aseguran que son humilladas y golpeadas por Zully Dávila, la nueva directora del anexo femenino.
La mañana de ayer los familiares de las presas se acercaron a la cárcel y buscaron bolsas full de sus útiles personales. Les entregaron jabones de baño, toallas sanitarias, champú, paños, jabón en polvo, afeitadoras, colas, blusas y jeans.
Solo les dejaron un mono y dos blusas del uniforme. Seis toallas sanitarias, un rollo de papel sanitario, una crema dental. No podrán lavar la ropa porque les quitaron el jabón en polvo y se tendrán que conformar con la poca comida que les dan porque también les quitaron la comida que le dieron sus familiares.









