Políticas erradas, como maraña de cables, condenan a los venezolanos al racionamiento eléctrico

Políticas erradas, como maraña de cables, condenan a los venezolanos al racionamiento eléctrico

“Hágase la oscuridad y la oscuridad se hizo”, rezaría el libro del Génesis si las sagradas escrituras hubiesen sido inspiradas en la nada ‘esclarecedora’ realidad del sistema eléctrico en Venezuela.

 

 

Así se deduce de las preocupantes cifras presentadas por el ingeniero en tal especialidad, Miguel Lara, precisamente, una “biblia” en la materia, quien, al intervenir como expositor en reciente charla organizada por el partido Vente Venezuela, tolda que encabeza María Corina Machado, identificó los lineamientos errados que, como maraña de cables, han sometido a los venezolanos a la constante carencia del elemental servicio público.

 

 

“Lo que tenemos en el país es un problema estructural que se viene generando por políticas que ha implantado el Gobierno Nacional en el área eléctrica, que la han llevado a ser deficitaria en todos sus aspectos – en generación, en transmisión, en distribución, en comercialización -“, manifestó, apuntando que los reiterados racionamientos derivan, mayormente, por falencias en la generación.

 

 

Quien fuera gerente de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (OPSIS), ente que dirige y coordina al Sistema Eléctrico Nacional, señala, a manera de apertura del tema, que se debe distinguir el denominado ‘apagón’ del racionamiento, este último el de incidencia cotidiana en los usuarios.

 

 

“No están ocurriendo apagones: apagones son eventos que se registran cuando hay una falla, una contingencia, y una vez solventados a la gente le llega la luz; ese es un problema coyuntural, transitorio”, acota.

 

 

Lara, cuya vasta experiencia lo vinculó con la CVG, EDELCA, CADAFE y ENELVEN, se formula la misma interrogante que conecta la preocupación común del país: “¿por qué tenemos cortes? El Gobierno dice que por el aumento excesivo de la demanda, que si son olas de calor, que se trata de fenómenos climatológicos, que si son animales”, enumerando los argumentos oficiales, verdaderas jocosidades si se aborda con seriedad el asunto.

 

 

El primer tópico que analiza el experto es el crecimiento en la demanda del sistema interconectado, aspecto clave para entender la complejidad del problema. “A finales de 1998 se registraban 10854 megavatios en tanto que el último valor que reportó Jesse Chacón, en marzo de este año, se situaba en 18300 megavatios”, señaló en alusión a declaraciones ofrecidas por el hoy exministro de Energía Eléctrica y antiguo titular de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).

 

 

“Si lo que él informó es cierto, se trata del promedio de crecimiento de demanda pico máximo más bajo en cualquier período de 17 años del sistema interconectado. Esto es casi asociado a un crecimiento vegetativo, porque cada año somos como 500 mil venezolanos más”, sentenció.

 

 

Si el Gobierno aclara oscurece

 

 

Sobre la capacidad de generación instalada, es decir, la oferta, el ingeniero Lara dice que hace poco más de tres lustros, Venezuela contaba, para suplir la demanda, con 19996 megavatios, es decir, cerca de 20 mil. “Hoy tenemos en el orden de 34400 megavatios, Bueno, teníamos 9 mil megavatios más para suplir la demanda, casi el doble. Entonces, ¿por qué tenemos cortes?”, asoma de nuevo la interrogante.

 

 

Se conoce que durante medio siglo, específicamente desde 1948 a 1998, se requirió la suma de 48 mil millones de dólares para generación eléctrica, en tanto que en los últimos 16 años la inversión ascendió a 95 mil millones de dólares, el doble, solo para generar 2/3 de la estadística que caracterizó a los citados 50 años.

 

“En aquel entonces – prosigue el declarante en referencia al inicio del actual período sociopolítico – funcionaba normalmente el 75 %, unos 15 mil megavatios, es decir, que podían salir del servicio las máquinas de Guri, de Plantacentro, de Tacoa, y los usuarios no se enteraban de los racionamientos, pues el sistema estaba diseñado para soportar esa contingencia”, agregando que los cortes eran producto de algún hecho esporádico y que había un servicio confiable.

 

 

“A pesar de que sube la capacidad instalada, especialmente a partir del 2009 en adelante, apenas lo ha hecho de 15 mil a 17 mil megavatios – 2 mil megavatios -, o lo que es lo mismo, hemos instalado 15 mil megavatios y apenas funcionan 2 mil más y no alcanzan para suplir”, expresando, además, que desde el año 2006 se acabó tal holgura de reserva.

 

 

Entonces, rememora, comenzó la Revolución Energética con opciones tipo ‘pañito caliente’. “El presidente Hugo Chávez empezó a comprar los bombillos fluorescentes, que bajaron la demanda; pero eso se quema, eso no dura, los bombillos no son soluciones permanentes. Comenzó la compra de ‘planticas’ por recomendación del gobierno de Cuba, pero las obras grandes que se necesitaban, los planes urgentes, se quedaban en nada, se iban atrasando o no se hacían”, se lamentó.

 

 

Evoca que desde el 2009 estalló la crisis, el déficit se acentúo y se adoptó el primer decreto de crisis eléctrica, y, desde ese momento, lejos de corregir el problema, la nación se encuentra con la precariedad estructural en cuestión, destacando que aunque se instalaron 11 mil megavatios más, las condiciones divergentes no resolverán el racionamiento por falta de capacidad.

 

 

Asimismo, cabe aseverar como inciso – aunque, obviamente, con la ausencia de números oficiales pues, como es notorio, la economía adolece de cualquier dato formal – en 1998 se consumían más de 4300 KW hora/por persona, y en la actualidad ese parámetro per cápita ha descendido a  3200 KW.

 

La gota que derramó el vaso: Guri

 

 

Al problema se le suma lo que ocurre con el embalse de Guri, la principal fuente de la central hidroeléctrica del país. “En el comportamiento histórico, hay una época seca cuando desciende la cota y una época de lluvias cuando se recupera. El nivel más bajo fue en el 2003 y no se racionó porque ese sistema que había antes permitía que la población no supiera de la crisis en el embalse”.

 

 

Sin embargo, el año pasado hubo la hidrología más desfavorable que ha ocurrido. “Entonces, hoy estamos en un punto – ha bajado 50 centímetros en un lapso de 10 días – que es el más bajo valor de recuperación en cualquier momento del mes de octubre, en la primera semana. El embalse se encuentra en condiciones que indican que hay que preservarlo y la única forma en ese parque térmico que no opera es aplicándole cortes a los usuarios”, por lo cual esa situación de racionamiento se va a acentuar para poder preservar el reservorio de agua.

 

 

Como un rosario de dificultades, es notable la incidencia de la exigüidad del gas y de gasoil, combustibles vitales para el parque térmico. “Aquí no se han hecho nuevos desarrollos de gas, en tanto que el gasoil cuesta mucho. Para generar valores mayores que impidieran los racionamientos habría que importar más gasoil, en el orden de 100 mil barriles diarios”, alude el ingeniero Miguel Lara, por supuesto, a precios internacionales porque las refinerías no lo producen.

 

 

“Plantacentro, la central hidroeléctrica más grande, de 2 mil megavatios, tiene más de un mes que no genera un megavatio. Las máquinas están, prácticamente, paradas. Para citar una especificidad, alertamos que la unidad 5 del complejo tiene más de 17 años detenida, a pesar de que se ha contado con todos los recursos presupuestarios. Otro ejemplo negativo: la unidad 2 de Plantacentro tiene, por su parte, más de 6 años inactiva”, denunció, notificando que, de manera insólita, los equipos para repararla acumulan tres años embalados en los patios del pérímetro sin que los refaccionen.

 

 

“La planta Ramón Laguna, de Maracaibo, de 660 megavatios, apenas genera 20; ampliación Tacoa, una de las mejores centrales térmicas que había en Latinoamérica y la mejor de Venezuela, de 1300 megavatios genera solo 200”, son otras pruebas que el vocero aporta relativos a la insuficiencia del sector energético.

 

No toquen  ese switch

 

 

Sobre las áreas del mapa nacional que más sufren los racionamientos del servicio eléctrico, el analista confirma que, indudablemente, el interior del país recibe los embates más drásticos.

 

 

“En el estado Zulia, con el mayor porcentaje, la carga es racionada diariamente hasta en 22 %”, indicando que, al otro extremo cuantitativo se encuentra Amazonas, solo en los números, no en la realidad, toda vez que a pesar de mostrarse en cualquier lámina que se exponga en ‘cero racionamiento’, es una de las entidades más castigadas con la ausencia diaria de luz eléctrica.

 

 

“Cuando haya que recortar la exportación de Guri, donde tenemos las mayores reservas, Caracas queda en el medio y, entonces los maracuchos, que están en la cola, seguirán pagando. ¿Por qué? Porque aunque se cuente con energía en Guri, también hay que considerar las limitaciones del sistema de transmisión. Ahora, se tienen 11 mil megavatios disponibles en Guri, pero el sistema de transmisión no te permite traer más de 7 mil”, explica Miguel Lara, acentuando que hoy en día no existe la determinación ejecutiva para racionar a la capital de la República, privilegiándola ante la provincia.

 

 

“Si estamos obligados a ajustarnos a la energía firme, que es para preservar el embalse hay que racionar. Estamos hablando del equivalente a mantener a la ciudad de Caracas permanentemente racionada las 24 horas. Como no se toca ese racionamiento, hay que distribuirlo en el interior”, apostándose entonces acota, a que llueva, lo cual no constituye una actitud responsable.

 

 

El ingeniero Miguel Lara responsabiliza, precisamente, a funcionarios inescrupulosos, quienes, por lo menos, desde el año 2001, sabían que si no se adoptaban correctivos se produciría lo que en el presente padecemos los venezolanos.

 

 

Conjuntamente, la excesiva burocracia también tiene su cuota de participación en el desastre. “El mismo Jesse Chacón dijo que no sabía cuántas personas había en Corpoelec, y que no le alcanzaba para pagar la nómina. Según lo que revelan los contratos, de 20 mil se pasó a 50 mil empleados en el sistema eléctrico. Para colmo, los aumentos tarifarios fueron destinados a más ineficiencia”.

 

 

“¿Cómo te va a cobrar una persona 50 millones de euros por una asesoría oral? Eso es corrupción y tienen que rendirle cuentas a la nación”, manifiesta indignado, recordando que, por ley, el sistema a eléctrico debe ser auditado por la ciudadanía.

 

 

“Nosotros los usuarios lo que queremos es pagar algo eficiente, que no nos corten la luz. No puede ser que el venezolano esté cancelando sus recibos solo para que le quiten la electricidad”, concluyó sus disertaciones el ingeniero eléctrico Miguel Lara, destacado asesor en el tema.

 

 

Nota de prensa

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