Pese a ser un país sísmico, Venezuela no estaba preparada para el doble terremoto que golpeó Caracas y La Guaira

Pese a ser un país sísmico, Venezuela no estaba preparada para el doble terremoto que golpeó Caracas y La Guaira

Cuando los rescatistas comenzaron a pedir maquinaria pesada para remover escombros en La Guaira y los hospitales recibían centenares de heridos en pocas horas, una pregunta empezó a imponerse por encima de las cifras de muertos y desaparecidos: ¿qué tan preparada estaba Venezuela para enfrentar un terremoto de gran magnitud?

Las escenas observadas tras el devastador doble terremoto que sacudió Caracas y La Guaira ofrecen una respuesta inquietante. Aunque el país cuenta con científicos especializados, normas antisísmicas e instituciones dedicadas al monitoreo geológico, años de deterioro de la infraestructura, debilidad institucional y escasa cultura de prevención han incrementado significativamente su vulnerabilidad frente a una emergencia de gran escala.

Las imágenes difundidas durante las primeras horas posteriores al desastre fueron especialmente reveladoras. Periodistas y testigos reportaron escenas en las que bomberos, rescatistas y vecinos retiraban piedras y fragmentos de concreto con sus propias manos para intentar llegar hasta personas atrapadas. Más que una muestra de solidaridad, aquella imagen reflejaba una realidad preocupante: la insuficiente capacidad de respuesta inmediata ante una catástrofe de grandes proporciones.

El desastre expuso vulnerabilidades acumuladas

Los especialistas en gestión de riesgos suelen insistir en una idea fundamental: los fenómenos naturales son inevitables, pero los desastres suelen ser el resultado de vulnerabilidades acumuladas.

En otras palabras, los terremotos no matan únicamente por la fuerza del movimiento telúrico. Las víctimas suelen ser consecuencia de edificios que colapsan, infraestructuras debilitadas, servicios de emergencia insuficientes o poblaciones que desconocen cómo reaccionar en los momentos críticos.

Venezuela se encuentra en una zona de alta actividad sísmica atravesada por importantes fallas geológicas como BoconóSan Sebastián y El Pilar. Esa realidad es conocida desde hace décadas y ha sido ampliamente estudiada por FUNVISIS.

Durante años, especialistas han señalado la necesidad de reforzar la supervisión de edificaciones antiguas, evaluar estructuras vulnerables y mejorar los controles urbanísticos. En ciudades como Caracas, donde amplios sectores crecieron mediante procesos de autoconstrucción o con escasa fiscalización, esas debilidades pueden multiplicar el impacto de un gran sismo.

Infraestructura frágil y capacidad de respuesta limitada

La capacidad de enfrentar una emergencia no depende solamente de la resistencia de los edificios. También está determinada por el funcionamiento de hospitales, ambulancias, cuerpos de bomberos, sistemas eléctricos, redes de agua y organismos de Protección Civil.

Cuando un terremoto deja cientos o miles de heridos en pocas horas, la presión sobre esos servicios puede resultar determinante.

Diversos informes han advertido durante años sobre las dificultades operativas que afectan a sectores clave de la infraestructura venezolana. En ese contexto, un desastre natural de gran magnitud representa una exigencia extraordinaria para sistemas que ya enfrentan limitaciones.

Las declaraciones de responsables de rescate durante las primeras horas posteriores al sismo ilustraron parte de ese problema. La falta de maquinaria pesada y de personal suficiente fue mencionada entre los principales obstáculos para acelerar la búsqueda de personas atrapadas.

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