La tercera ronda de negociaciones entre el chavismo y la comisión opositora elegida por Washington comienza hoy martes en Caracas en medio de un volcán. El acuerdo petrolero alcanzado entre Estados Unidos y el gobierno de Delcy Rodríguez, tan oscuro como el oro negro venezolano, ha golpeado lo que ya era un proceso polémico lleno de interrogantes, pero convertido en la única senda hacia la transición democrática.
El pulso con Jorge Rodríguez, hermano mayor de Delcy, contará otra vez con la presencia entre bastidores de John Barret, jefe diplomático estadounidense en Caracas. El objetivo de esta ronda es apuntalar los detalles en torno al TSJ, a través de un comité de postulaciones y un consejo de verificación, y avanzar en las garantías políticas y civiles, incluida la libertad de expresión aniquilada durante la revolución chavista. El plan es permanecer en la capital venezolana hasta dentro de una semana.
“Hemos avanzado de forma sólida con el TSJ, con un filtro de siete abogados notables que van a dar fe de todo el proceso, una convocatoria abierta al sector jurídico. Junto a las garantías políticas y civiles creemos que va a consolidar la confianza de los distintos sectores del país para desarrollar la agenda que nos permita llegar a las elecciones. Estamos convencidos de que debemos comernos el elefante por pedacitos, con instrumentos de garantías”, explica a EL MUNDO Lawrence Castro, uno de los parlamentarios que apoya a la comisión encabezada por Dinorah Figuera y Ramón López.
En los mentideros políticos de Caracas se apuesta por que la primera elección que convoque el nuevo CNE sea la de gobernadores para el año que viene. El cronograma electoral, con la fecha crucial de los comicios presidenciales, sería el gran reto del nuevo CNE, hasta ahora al servicio del chavismo.
Por EL MUNDO










