La terrible situación económica que vive el país se va a traducir en un incremento de la inseguridad
El gigantesco salto que ha dado el índice de pobreza en Venezuela, al pasar de 21,2% en el segundo semestre de 2012 a 27,3% en el mismo periodo de 2013 (la extrema de 7,1% a 9,8%), representa una circunstancia que lógicamente traerá efectos negativos en la sociedad. Hoy casi 12 millones de venezolanos, de conformidad con las cifras oficiales (seguramente la realidad es peor), no perciben ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Ahora bien, ¿esta realidad incidirá necesariamente en el incremento de la criminalidad en nuestro país? Existen distintas tesis al respecto.
La experiencia mundial indica que un alto índice de pobreza no necesariamente se traduce en una gran tasa delictiva. El Estudio Global de Homicidios realizado por la ONU en 2013, refleja que países como la India (3.5/100.000hab) o Bangladesh (2.7/100.000hab), tienen tasas de asesinatos más bajas que Estados Unidos (4.7/100.000hab). Si analizamos a América Latina, encontramos que, por ejemplo, países muy pobres, como Haití (10.2/100.000hab), Nicaragua (11.3/100.000hab) y Bolivia (12.1/100.000hab), presentan menos de la mitad del índice de homicidios de Brasil (25.2/100.000hab), la potencia económica de la región.
La disminución o aumento de la pobreza no influye de igual forma en la variación de los índices delictivos de un país. Los factores culturales, religiosos e institucionales, entre muchos otros, deben ser también ponderados. Cada nación tiene elementos particulares que potencian o limitan el auge de la criminalidad.
Venezuela es un ejemplo de que la relación entre la pobreza y la delincuencia no es directamente proporcional. Las cifras oficiales señalan que, producto del continuo aumento del precio del barril de petróleo, la pobreza en el país disminuyó durante los últimos años (tendencia que, como ya sabemos, comenzó a revertirse a partir de 2013). La desigualdad, medida a través del índice de Gini (bandera de la propaganda gubernamental), supuestamente también mejoró en este periodo. Sin embargo, a pesar de lo anterior, los homicidios, secuestros, robos y otros graves delitos se multiplicaron desde 1999.
La destrucción de las instituciones del sistema de justicia, la impunidad, las fallas en las políticas de prevención del delito, el déficit cuantitativo y cualitativo de funcionarios policiales, la proliferación de armas de fuego ilegales, la corrupción, la falta de cumplimiento de la ley, el discurso de odio, división y violencia que se genera desde el poder, y la existencia de un sistema carcelario que no cumple con la función de rehabilitar a los reclusos, son factores que, junto a muchos otros, han fomentado el auge de la violencia criminal en nuestro país. A todo este cuadro, se le suma ahora un aumento de la pobreza, el cual luce irreversible, por lo menos hasta que no se modifique el actual modelo económico.
La terrible situación económica que vive hoy en Venezuela, sin duda alguna se va a traducir en un mayor incremento de la inseguridad. Eso ya se está sintiendo en las calles del país.
Luis Izquiel
@luisizquiel









