Gobierno “entre comillas”
abril 22, 2013 7:37 am

A ¡salserolazo limpio!, se juramentó el hombre que pudiera ser conocido como Nicolás el Breve si se logra determinar que hubo irregularidades en la elección del pasado 14 de abril. No está fácil, el camino es largo y culebrero. Seguramente minado de trampas y reveses, pero resulte lo que resulte son muchos los logros de la alternativa democrática en poco más de un mes (que parece años).

 

En primer lugar el tener un líder positivo e inspirador. Decimos líder y no caudillo, mito, jefe único e imbatible, comandante supremo y todos esos epítetos que hablan del mesianismo que tanto daño nos ha hecho en nuestra historia republicana. No, Henrique Capriles es precisamente la antítesis de eso. Ha sacado lo mejor de la colectividad para entre todos, con la presión de todos, con la idea de país que todos tenemos, con esa energía de venezolanos bravíos presionemos para que se den las cosas en el marco de la resistencia pacífica como mecanismo de lucha.

 

En segundo lugar hay que resaltar cómo el sueño de un país unido está en el sentir de gran parte de la población, incluso de buena parte de los que seguían a Chávez, quienes en esta oportunidad no sólo no se abstuvieron sino que dieron el salto a la otra opción que les ofrecía un proyecto distinto.

 

Como tercer punto a destacar está el festín de la caída de las caretas. Maduro está como la comiquita aquella del Coyote y el Correcaminos. El primero le tiende todas las trampas y planifica todas las maldades habidas y por haber, mientras el segundo más hábil, rápido y sagaz no sólo le descubre la jugada sino que se coloca dos pasos más adelante haciendo que el maluco Coyote caiga en sus propias triquiñuelas. Nunca un apodo había calzado tan bien como el de “mentira fresca”. Echan cuentos épicos y rocambolescos y a las pocas horas quedan al descubierto. Siempre se ha dicho que la mentira tiene patas cortas, pero ésta literalmente está arrastrada y con la lengua afuera.

 

Sin embargo, estos son los momentos más peligrosos. El “gobierno entre comillas” ha optado por la doble moral de una retórica de amor, pero como el mismo Maduro lo ha advertido con mano dura que no es otra cosa que la persecución a la disidencia en forma de práctica de fascismo puro. Se ha desatado una cacería de brujas dentro de sus propias filas, amén de los organismos públicos. Cuchillo para su garganta porque no es una forma de “ganar amigos”.

 

Los días que vienen serán de mucha tensión; mientras se realiza el conteo, el gobierno tratará de afianzarse. ¿Continuarán levantando expedientes en esta versión de un fascismo tropical en el que se niega el derecho de palabra a los parlamentarios, se censura a los medios y se persigue a la disidencia, o reinará la sindéresis?

 

De lo que hagan ahora dependerá la forma en que sean recordados.

 

mariaisabelparraga@gmail.com

 

Fuente: EU

Por María Isabel Párraga