El pasado 18 de marzo, el ministro Giordani denunció que un importante porcentaje de los dólares preferenciales otorgados en el año 2012 para importaciones que llegaron el año pasado a 60 mil millones, fueron desviados para beneficio de los favorecidos y por supuesto de quienes los otorgaron. Para que se tenga una idea de la gravedad de esa denuncia, los cálculos más conservadores estiman que esa desviación de fondos producto de prácticas corruptas con los dólares preferenciales, llegó a la cantidad de 15 mil millones de dólares. La actual presidenta del Banco Central a pocos días de asumir el cargo declaró que el despilfarro que había ocurrido en el 2012 con los dólares preferenciales no podía repetirse. Es necesario saber que toda la crisis de desabastecimiento y de elevación de los precios que ha ocurrido este año, es consecuencia de que el Banco Central no ha tenido reservas líquidas en dólares para financiar la importaciones, porque las mismas han estado por debajo de tres mil millones de dólares, y el pueblo venezolano ha sufrido esta crisis porque funcionarios del gobierno y sus amigos se robaron esos 15 mil millones de dólares diciendo que eran para traer importaciones necesarias para el país. Pero el grado de complicidad es tan grave dentro del Gobierno que no ha sido posible que se investigue y mucho menos se castigue a los responsables de este escandaloso caso de corrupción.
Mientras se anunció un impulso a la lucha anticorrupción que solo afecta a los roba gallinas de Indepabis, no se ha castigado a ninguno de los altos funcionarios públicos que le entregaron a Makled un Puerto y un Aeropuerto para que traficara drogas. No se ha castigado a ningún alto funcionario por entregarle a Antonini Wilson 800 mil dólares en efectivo de PDVSA para la campaña electoral argentina. Ni se ha castigado a quienes autorizaron para que más de 400 mil dólares de los jubilados de PDVSA se los llevaran a los Estados Unidos y se los robaran.
Pero da la casualidad de que si son ágiles y diligentes para armar y procesar denuncias contra gobernantes honestos de la oposición como Pablo Pérez y Henry Falcón. O dirigentes como Richard Mardo y Leopoldo López.
El fracaso del modelo político que representa este régimen ha generado consecuencias negativas en lo económico y en lo social, pero el peor daño que ha causado es el de la quiebra de los valores morales como política de Estado. /JM
Por Omar Barboza









