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Foro de Diálogo Social en Venezuela: Desafío para la OIT

Posted on: abril 28th, 2022 by Laura Espinoza No Comments

El Foro de Diálogo Social quedó instalado el lunes 25 de abril en Caracas con la participación de una comisión de alto nivel de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dirigentes sindicales, empresarios y autoridades del gobierno de Nicolás Maduro.

 

 

El evento, que ocurre tras la queja presentada por delegados empleadores en 2015 ante la OIT ante las reiteradas violaciones a la libertad gremial empresarial, contó posteriormente en 2017 con el apoyo de las centrales sindicales venezolanas por el desconocimiento permanente a los derechos laborales en el país.

 

El Foro de Dialogo Social se inició el lunes 25, luego continuó el martes 26/04 con la evaluación de la aplicación de los convenios 26 sobre salario mínimo y 144 consulta tripartita, evadidos por el gobierno de Maduro al momento de definir salarios durante sus 9 años de gestión iniciada en 2013.

 

 

Posteriormente el miércoles 27 se analizará la situación del convenio 87 sobre libertad sindical, violentado por el régimen al suspender los contratos colectivos, perseguir y apresar a dirigentes sindicales, y bloquear la renovación de las elecciones sindicales por las trabas impuestas por el CNE y el Ministerio del Trabajo.

 

Se debe destacar la participación por vía digital de Guy Ryder, director mundial de la Organización, quien celebró la realización del Foro exhortando a las partes involucradas a mantener una relación que «se base en la transparencia y consenso, para avanzar en la búsqueda de un futuro mejor, llegar a resultados concretos y tangibles en el corto plazo».

 

 

En ese contexto agregó: «Tengo la fe y esperanza de que sabremos aprovechar esta oportunidad única para que el gobierno y los interlocutores puedan establecer una relación de confianza mutua para la reconciliación nacional basada en la transparencia y el consenso de la búsqueda de un futuro mejor», presentado a través de un video presentado en el Foro.

 

Además, destacó que el evento busca dar cumplimiento a la decisión del Consejo de Administración del OIT, «para tratar las cuestiones pendientes sobre la aplicación de los convenios 26(fijación de los salarios mínimos), 87 (libertad sindical) y 144 (consulta tripartita), tanto en la legislación como en la práctica».

 

 

La inefable vicepresidenta Delcy Rodríguez destacó que «en Venezuela es fundamental el derecho a la contratación colectiva, lo que marca una diferencia con otros países», indicando que el derecho a la negociación colectiva y la obligación a celebrarla se estableció en el artículo 96 de la Constitución y se ratificó en el artículo 431 de la Ley Orgánica del Trabajo.

 

 

Así también indicó que «Auguramos que este Foro ayude a consolidar la esperanza de nuestros trabajadores para tener un sistema fortalecido que garantice las necesidades de bienes y servicios a la población».

 

 

Ante las descaradas declaraciones de la representante gubernamental, podemos afirmar que cada vez que viene la OIT soplan buenos vientos para el sindicalismo venezolano, porque obliga al gobierno a sentarse a hablar con las centrales sindicales y el patrono empresario.

 

 

Aunque en la realidad mediante la resolución 2792 de 2018 suspendieron de facto la discusión de los contratos colectivos en el sector público. En este sentido el gobierno deberá dar respuesta concreta a las acciones cometidas como, por ejemplo, la fijación de un salario mínimo de forma unilateral y el desconocimiento de la contratación colectiva.

 

 

La OIT debe lograr meter en cintura a un gobierno que, durante 20 años, viene evadiendo los principales convenios internacionales laborales, ya que el foro deberá dar resultados concretos en torno a que el próximo salario mínimo se fije a partir de una reunión con las centrales sindicales, el sector privado y el gobierno.

 

Además, que el gobierno respete los contratos colectivos, y se concrete la liberación de todos los trabajadores detenidos, víctimas de persecución política, por luchar por sus derechos.

 

 

Si Maduro decide desconocer los convenios, de manera contumaz, como usualmente ha hecho, pasará a ser una prueba más para la Corte Penal Internacional (CPI), que pudiera derivar a la separación de Venezuela de la OIT».

 

 

El resultado de la violación del gobierno a lo que acuerden las mesas de diálogo social, puede ser una prueba que puede llevarlo a la CPI cosa que el gobierno deberá cuidar porque ahí tiene un terreno minado por las denuncias de torturas y violaciones a los DDHH ante la presencia de la Corte Penal Internacional en el país.

 

 

Aun cuando concluya el Foro Social el jueves 28 de abril, las mesas de diálogo social deberán permanecer instaladas con el objetivo de verificar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en las conversaciones, reafirmado con la propuesta de Guy Ryder de instalar un Consejo Nacional Tripartito para hacerle seguimiento a las conclusiones del evento.

 

 

Para la OIT es un reto lograr que este gobierno cumpla lo que firma, ya que durante el siglo XXI ha sido reiterada su actitud de desprecio a los convenios laborales de la OIT, al instalar el Foro Social es un precedente para el mundo del trabajo sobre la posición de este organismo tripartito de no ceder terreno hasta restablecer el trabajo digno.

 

 

Froilán Barrios

Movimiento Laborista

La tragedia de un país gobernado por dos minorías

Posted on: enero 19th, 2022 by Laura Espinoza No Comments

 

Para la comunidad internacional y para los venezolanos en nuestro país coexisten dos gobiernos, uno de entramado dictatorial de facto y otro interino que pudo haber sido y no fue. Ambos tienen dos características comunes: presentarnos una versión nacional basada en la ficción, y el rechazo que producen en la población.

 

 

Manifestar esta opinión es una herejía para las barras de ambos sectores, ya que no hay nada que exaspere más a un político en el poder que le encaren la condición real de su gestión. Para éstos es preferible andar desnudos como el rey aquel que reconocer sus carencias y miserias de gestión.

 

 

Si es el caso de sistemas presidencialistas no vayamos muy lejos y veamos el caso de nuestro país. La alternancia puntofijista se originaba en el voto del electorado por AD-Copei en cifras cercanas al 90% hasta la década de los 90. Luego en el siglo XXI con la actual constitución la tendencia de otrora se reflejó hasta 2013 en el voto masivo por opositores o por chavistas, con todo y las triquiñuelas que el CNE oficialista facilitó para imponer a Maduro en el inicio de su gestión, aun cuando fuera el candidato opositor el triunfador.

 

Otra es la realidad hoy. La minoría que gobierna desde Miraflores en nombre de un régimen autoritario despilfarró la maltrecha herencia de Chávez, al extremo que un 80% de la población no quiere ver ni en pintura al mandatario usurpador, quien en su última “memoria y cuento” del sábado 15/01/2022 presentó un país idílico que solo existe en la mente del tirano, donde la pobreza no existe, el crecimiento económico es superior al de China y vacunó al 95% de la población contra el Covid, aun cuando el poder adquisitivo está en las catacumbas y la pandemia continúa cobrando numerosas vidas.

 

 

Entre tanto, en la otra baranda, la del gobierno interino, más allá de las trapisondas y desventuras del G-4, en la comunidad internacional su única fortaleza, no se explican cómo malbarataron la legitimidad de la Asamblea Nacional de 2015, el apoyo masivo de 2019, lo que determina a finales de 2021 índices de reconocimiento precarios alrededor del 15%, y enfrentar una dramática realidad al perder capacidad total de convocatoria a la protesta y al logro de la oferta ilusoria de reconquistar la democracia.

 

 

¿Qué tenemos entonces? Dos minorías confrontadas incapaces de rescatar la nación oprimida y arruinada, la que gobierna de facto desde 2018 es un proyecto criminal asociado a las mafias universales cuyo objetivo es mantenerse el poder, subyugar los pueblos hasta la inanición, en un clima de confrontación permanente con el Occidente democrático y de saqueo de los bienes nacionales.

 

 

La otra minoría perdió la brújula con bandazos de todo género que confunden a un atribulado pueblo, de la abstención pasó a la votación, de las elecciones regionales va al revocatorio, para luego vislumbrar las presidenciales de 2024, sin presentarle cuentas al ciudadano que, cansado de una dirección errática incapaz de reconocer sus fracasos, la observa con profunda desconfianza.

 

 

¿Cuál debe ser el próximo paso? Reconstruir una nueva mayoría con la participación inclusiva de todos los sectores, y no sólo bajo la egida de quienes ostentan una franquicia partidaria, para dato adicional observemos quienes ejercen y lideran la protesta popular según el Observatorio de Conflictividad Social en Venezuela en 2021.

 

 

Finalmente, si no hay voluntad política de organizar a todos los sectores, es porque se cree que el único escenario es el electoral, es entender que los venezolanos y el país exigen un cambio por una democracia, y eso comienza por exigir verdaderas condiciones de elecciones libres y un proyecto inclusivo de reconstrucción nacional.

 

 

Movimiento Laborista

Froilán Barrios

 

1ro. de mayo 2014: La desnaturalización de las relaciones de trabajo

Posted on: mayo 1st, 2014 by lina No Comments

Esta fecha histórica que tradicionalmente conmemoramos cada año, ha sido la oportunidad ritual de plantear exigencias de mayores salarios, pasivos laborales, contratos colectivos, debiendo servir en esta ocasión para abrir una pausa y desarrollar un crudo debate sobre la realidad de nuestras instituciones laborales, construidas desde la 3ra década del siglo pasado para ser hoy en su esencia amenazadas de extinción definitiva.

 

Por tanto debemos reconocer que si ha habido algún éxito en las políticas laborales estatales de estos 15 años, ha sido lograr envilecer el Sistema de Relaciones de Trabajo (SRT) en nuestro país y que una gran parte de la conciencia trabajadora acepte como natural, que no se le haga huelga al patrono Estado ungido por la revolución, o que sindicatos bolivarianos convoquen a conformar milicias obreras que a la postre repriman la protesta laboral, o que el principal deber del trabajador no es la conquista del trabajo digno sino la asistencia al acto oficialista para mantener el puesto de trabajo, o delatar al compañero de trabajo que no sea afecto al “socialismo del siglo XXI” para que sea despedido, o no trabajar la semana completa ya que por ley tengo estabilidad absoluta y nadie me despide.

 

En este orden de ideas celebrar que las empresas privadas con fuentes de trabajo estables deben ser estatizadas, así luego al término de 2 o 3 años de gestión oficialista cierren por mala gerencia y corrupción, o difundir la versión que las 400 muertes por sicariato sindical son producto del hampa y no tiene como raíz el tema del empleo, o en medio del jolgorio de “así es que se gobierna”, festejar que hayan sido apresados sus compañeros sindicalistas por dirigir huelgas.

 

En medio de esta orgía del poder calificar como justicia los desmanes de las inspectorías del trabajo y del Insapsel, quienes utilizan en muchos casos la solvencia laboral y el DLOTTT como una alcabala de los comisarios del partido, donde se aplica la ley del embudo, para el sector privado sanciones de todo género y para el sector público la permisividad absoluta en las violaciones de derechos laborales. Este cuadro dantesco es extensible al Poder Judicial cuyas sentencias laborales contiene un curso regresivo de las conquistas alcanzadas.

 

En resumidas palabras estas prácticas desenmascaran la intención del Estado Comunal, de convertir a los sindicatos en instituciones de utilidad pública sujetos de control del Estado, políticas por cierto afectas e inspiradas en el fascismo franquista y del Duce Mussolini.

 

En definitiva ante esta barbarie antilaboral quien sale perdiendo es precisamente la masa laboral, ya que patronos inescrupulosos tanto privados como públicos, oficialistas y opositores, se aprovechan de la impunidad de un viciado SRT y violentan los derechos laborales, resumido en la cruel realidad que ni tu salario, ni tu pensión o jubilación te alcanzan para una vida decente, echando al cesto de la basura la progresividad laboral consagrada en la CRBV.

 

Froilán Barrios Nieves

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