ONU advierte que Venezuela deber tener acceso a sus propios recursos y «aun así no van a ser suficientes”

ONU advierte que Venezuela deber tener acceso a sus propios recursos y «aun así no van a ser suficientes”

Gianluca Rampolla (Roma, 52 años) se enfrenta a su tercer gran terremoto. El primero lo vivió en Haití (2010); el segundo, en Papúa Nueva Guinea (2018). El tercero lo tiene entre las manos ahora mismo: el doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, la peor catástrofe que ha sufrido el país en más de un siglo. El balance es demoledor: más de 3.000 muertos, decenas de miles de damnificados y un Estado que llegó a la crisis con las instituciones en los huesos, sin un sistema de salud robusto ni una infraestructura eléctrica fiable.

En este complejo tablero, Rampolla ocupa un lugar singular. Como coordinador residente y humanitario de las Naciones Unidas en Venezuela, lleva cinco años navegando entre la retórica de un oficialismo que en el pasado lo llegó a tildar de “hipócrita” y una comunidad internacional reticente a cooperar con Caracas. Aunque su mandato estaba por concluir, la superposición de crisis —la humanitaria crónica, la transición política y ahora la emergencia sísmica— ha postergado su salida. Desde su despacho en Caracas, analiza el viraje pragmático de las autoridades y la magnitud del desafío.

Entrevista: «Si se te cae la casa, se te cae el mundo»

Pregunta. ¿Cuál es la dimensión real de esta catástrofe? ¿Es comparable con los otros escenarios que ha vivido?

Respuesta. Todavía no tenemos un diagnóstico cerrado. Sin embargo, hay una variable crítica: este terremoto impacta sobre una crisis humanitaria preexistente. En los estados más afectados ya registrábamos unas 700.000 personas en situación de extrema necesidad. En nuestro Plan de Respuesta Humanitaria previo, el estado La Guaira no figuraba como una zona priorizada; sin embargo, sus habitantes tenían un margen económico y social muy limitado para absorber shocks externos. Si bajo esas condiciones se te cae la casa, se te cae el mundo de golpe.

P. En el terreno se han registrado fuertes críticas por el caos institucional de las primeras 48 horas. ¿Esa desorganización es atribuible exclusivamente a las carencias del Estado venezolano?

R. He estado en las peores zonas de desastre del planeta: Haití en 2010 fue horrible, Papúa Nueva Guinea en 2018 sufrió un sismo de 7,5, y he seguido de cerca las respuestas en Turquía y Siria. En absolutamente todos los casos, la primera fase es de una profunda confusión; no existe una respuesta organizada inmediata en ninguna parte del mundo.

En el caso venezolano, hablamos de un país con una debilidad estructural previa muy severa, al punto de que parte de nuestra hoja de ruta con las autoridades consiste en el fortalecimiento de sus propias instituciones. Tristemente fue confuso, pero entra en los parámetros de la normalidad de una catástrofe. ¿En qué tragedia no es la propia comunidad civil la primera en responder con sus manos?

El giro de Caracas ante la ONU

Hito de la Cooperación Internacional Tiempo de Respuesta Detalle Técnico
Primer contingente extranjero Menos de 24 horas Equipo de rescatistas de Suiza
Petición de auxilio de la FANB Primeras 12 horas Solicitud formal de asistencia para alojamiento masivo

P. Entre los rescatistas internacionales en La Guaira circula una interrogante incómoda: ¿qué habría pasado si este terremoto ocurre bajo el mandato de Nicolás Maduro? ¿Cómo evalúa la gestión actual?

R. No puedo especular sobre escenarios hipotéticos, solo puedo dar fe de cómo ha sido la realidad en el terreno. Las autoridades nos han solicitado formalmente algo que no había ocurrido jamás en la historia reciente de Venezuela: coliderar el establecimiento y la gestión técnica de los campamentos de refugiados, con toda la pluralidad de servicios logísticos, sanitarios y de protección que eso implica. Además, nos han pedido asistencia técnica directa para la fase de recuperación arquitectónica y vial. Que el Estado venezolano acepte a la ONU como el vehículo central para canalizar el apoyo internacional es un giro político y operativo sin precedentes.

Comparte esta noticia: