En un desafío directo al corazón del Ejecutivo, organizaciones sindicales, estudiantiles y gremiales de Venezuela toman las calles de la capital este jueves con un destino inédito en lo que va de año: el Palacio de Miraflores. La movilización busca romper el silencio de un salario mínimo que, congelado desde marzo de 2022, ha quedado reducido a cenizas por la devaluación.
Mientras los trabajadores se concentran en Plaza Venezuela, el oficialismo ha replicado su habitual estrategia de contención convocando una marcha paralela «por la paz» en las mismas zonas y a la misma hora. El despliegue chavista, que celebra los 20 años de la Ley de Consejos Comunales, pone a la ciudad en una situación de alta tensión ante el posible encuentro de ambos bandos en la ruta hacia el centro de Caracas.
La cifra del colapso: $0,27 al mes La urgencia de la protesta se resume en una cifra demoledora: los 130 bolívares que constituyen el sueldo mínimo mensual equivalen hoy a apenas 27 centavos de dólar según la tasa oficial. Aunque el Gobierno de Delcy Rodríguez ha sostenido la economía familiar mediante una política de bonificaciones que suman unos 160 dólares, los gremios denuncian que este modelo es una «estafa laboral», ya que dichos montos no computan para vacaciones, aguinaldos ni prestaciones sociales.
Esta cuarta jornada de protesta nacional ocurre apenas 24 horas después de que la presidenta encargada prometiera un aumento «responsable» para el próximo 1 de mayo. Sin embargo, la falta de detalles sobre el monto y la negativa a descongelar el salario base han servido más como combustible para la indignación que como calmante social.
Exigencias más allá del dinero Para los líderes sindicales, que mantienen bajo reserva la ruta exacta de llegada a Miraflores por razones de seguridad, la lucha no es solo por las tablas salariales. El pliego de demandas incluye:
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El cese de la persecución judicial contra dirigentes obreros.
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El respeto a las contrataciones colectivas vulneradas por el instructivo ONAPRE.
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El fin de la «bonificación» de la economía, exigiendo que el ingreso sea salario real.
La jornada representa un termómetro crítico para la gestión de Rodríguez, quien intenta proyectar una imagen de «recuperación y diálogo» mediante reformas tributarias e inmobiliarias, mientras la base laboral del país le grita desde la calle que, con 27 centavos de salario base, no hay modelo económico que sea sostenible ni «responsable».
11:32 am Manifestantes esquivan un piquete policial que impide el paso hacia la Av. México y desvían la movilización a la Av. Bolívar para retomar la ruta prevista inicialmente pic.twitter.com/yEG5j5pLAU
— PROVEA (@_Provea) April 9, 2026









