Una empresa fue registrada en Babados y en seis meses ya triangulaba importaciones para la Gobernación. Esa es una de varias denuncias que vienen pidiendo una investigación en Guayana.
Al gobernador Francisco Rangel Gómez lo han venido denunciando desde hace un mes por contratos, obras y servicios en los que le atribuyen tráfico de influencias
Ahora que el Gobierno anda buscando corruptos, el diputado Andrés Velásquez le toma la palabra y pide empezar por el estado Bolívar, donde en el último mes ha venido consignando copias de registros mercantiles de empresas, documentos de memoria y cuenta de organismos públicos y correos electrónicos, que advierten sobre una serie de contratistas que han estado consentidas por el gobierno de Francisco Rangel Gómez.
Velásquez asegura que un «Garganta profunda» le ha ido dejando pruebas en su oficina y por eso ahora él las presenta en la calle. «¿Qué es lo que yo quiero demostrar?», pregunta. «Si estas copias no constituyen prueba, que la Fiscalía General de la República y la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional se molesten por lo menos en averiguar si las empresas aludidas existen».
La corrupción, para Velásquez, está acabando con Venezuela y por eso dice que toma estas denuncias como una suerte de cruzada. «Nosotros asumimos esto como un trabajo de profilaxia en la administración pública», dice. «Este es uno de los factores que incide de manera directa en la pobreza: cada bolívar que se roban deja de llegar a la reparación de una carretera, una escuela, un hospital o una vivienda».
Expediente El Universal











