Maxim Ross: Venezuela; Inconsistencias y Fallas DEL Plan Trump-Rubio

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Maxim Ross: Venezuela; Inconsistencias y Fallas DEL Plan Trump-Rubio

Escribimos muy conscientes esta nota de que ahora toda la atención debe estar en la población afectada por gran tragedia que sacude a Venezuela, pero también conscientes de que, al superar la emergencia, vamos a seguir viviendo dentro de la inercia política actual. Se nos ha dicho que “los Estados Unidos saben lo que están haciendo” y que no pueden equivocarse, una afirmación que encuentra fuertes críticas y refutaciones históricas en sus actuaciones internacionales, por lo que conviene evaluarlo si su lógica operativa la define el plan petrolero presidencial y un propósito final de apropiarse de nuestros recursos y del país entero[1]. En nuestra modesta opinión, ese plan tiene fallas e inconsistencias a ser revisadas.

                                               UNA INCONSISTENCIA DE ORIGEN

Muy difícil de entender es cómo se fraguó el apoyo de ese gobierno a la oposición venezolana que demostró representar el mayor poder político en nuestro país, legitimado por las elecciones de julio de 2024, para luego retirárselo y crear la figura del gobierno interino. Resulta inconsistente que el principal argumento utilizado para este cambio fue la probabilidad de un caos político y que este no fuese conocido y seriamente estudiado antes del 3 de enero. Hemos de suponer que su principal objetivo era cambiar la inercia política precedente, pero las tres fases de Rubio parecen ir en otra dirección.

                                            LAS TRES FASES DE RUBIO.    

Rubio defiende que hay que recuperar y estabilizar primero para luego acceder a la transición política, aunque hace hincapié en que no se trata de un enfoque lineal y que aquellas pueden solaparse unas con otras, pero terminan sustentando la necesidad de crear y mantener la figura del interinato, con el ingrediente de que la realidad va diciendo que es la industria petrolera la que debe prevalecer y sustentar la recuperación y la estabilización económica.

  UNA ECONOMIA RECUPERADA

Mientras tanto la realidad dice otra cosa: La Economía Venezolana[2] que representa el 70-90% del PIB se había recuperado y había alcanzado un mayor grado de estabilidad[3].  La Economía privada No Petrolera había dado la respuesta, pues había crecido y estabilizado sostenidamente en los últimos años, con una recuperación importante de los sectores agroalimentario, agrario, ganadero, industrial, financiero y en el comercio y los servicios[4] que son los que estabilizan porque abastecen los anaqueles y soportan en mayor proporción a la economía y la sociedad venezolanas. Estos son los números: [5]

·       Crecimiento económico                           2021      2022       2023       2024       2025
o   Informe UCAB abril 2025:                               5,4      7,2          4,6             3,8           0,3
o   PNUD                                                               -2,2      14,3          3,5              6,1       n/d (22-2 4 +25,5)
o   Banco Mundial                                                 0,6          8,1        4,0              5,5          1,6
o   IMF                                                                     1,0          8,0         4,0              5,3         1,5
·       Tasa de inflación
o   Informe UCAB                                                 686,4   234,1    189,8            50,2        96,2
o   PNUD                                                               Desaceleración de 2023 a 2024
o   IMF                                                                         686,4    234,0    190,0             47,9      475,3 (26.219)
·       Tasa de cambio[6]                                         4,181,7      17,5        35,9             51,9      301,4
·                Brecha cambiaria (%)                            20            6             10                 27            95 (26. 19)

 

Lo cierto es que el país había dejado atrás la considerable contracción económica y la hiperinflación de los años previos.

Un diagnóstico acertado y no sesgado e interesado de la situación petrolera habría permitido acceder a la tercera fase, que es y sigue siendo consistente con la exigencia de cumplir las dos primeras y debió admitirse como condición “necesaria y suficiente” para acceder a la transición política.

                                          LA EFICASIA DEL PLAN PETROLERO DE TRUMP

En contraste con este diagnóstico se propuso que las dos primeras fases las conduzca la industria petrolera, basada en la realidad de una PDVSA colapsada y una Industria rezagada, por lo que era natural darle al petróleo el privilegio de respaldar la primera fase, mediante el regreso de las grandes compañías a nuestro país. El hecho es que, hoy en día, esas empresas no han respondido al llamado presidencial y se debaten en asumir los riesgos de nuevas inversiones[7] sin que se produzcan cambios legales e institucionales en Venezuela.
Por otra parte, el petróleo, a quien se apela como principal herramienta de recuperación y estabilización, exige una prudente y cautelosa consideración dada su estructural e histórica volatilidad política y económica, al menos, en el caso venezolano. Ambos elementos, puestos de conjunto, ponen en seria duda la eficacia del Plan Trump, porque, de un lado se apela a un componente altamente volátil y, del otro se crea una severa e imponderable contingencia para acceder a la última fase.

                                   LA INESTABILIDAD ES INTRINSECA AL INTERINATO.
Mantener el interinato es desarrollar inestabilidad. La recuperación y la estabilización económica solo serán sostenibles si cambia radicalmente el sistema de gobierno que sostiene un sector público deficitario en todas sus áreas, incluida PDVSA y las empresas estatales. La inestabilidad surge de un Estado que se financia devaluando sistemáticamente el bolívar y apelando al financiamiento monetario, factores claves de propulsión inflacionaria. Se trata del Estado hipertrofiado, inestable y “fallido” que creó el Socialismo del Siglo XXI y que no tiene la capacidad y los recursos en proporción a las necesidades sociales que pretende atender.

Ese Estado es el principal causante de inestabilidad política, porque un repaso de las principales protestas y manifestaciones de calle realizadas antes y después de la tragedia, dice que su origen está en el tema salarial y en el régimen de pensiones. Sindicatos y gremios educativos, en especial universitarios, las encabezaron reclamando al gobierno los ajustes solicitados. Todo el sistema educativo público, empleados del gobierno y pensionados y la gran mayoría de la población son los sujetos de esa “economía de la precariedad y de subsistencia”[8] que coincide con el control económico y político sobre sus víctimas.
El gobierno de los Estados Unidos, de mantenerlo, estaría creando, contradictoriamente a sus objetivos, una ruta de gran inestabilidad política para Venezuela y, probablemente para la región, pues es este un Estado y un gobierno cuyas características y alianzas han sido debida y oportunamente calificadas por aquel gobierno[9] y han sido deslegitimados por él y por toda la Comunidad Internacional.

            LA INESTABILIDAD ES POLITICA y ESTAS SON SUS CAUSAS

Evaluar honestamente las causas de la inestabilidad política es lo que procede y es lo que se le debe exigir al gobierno de los Estados Unidos, porque es muy clara su secuencia. Apuntamos tres causas, unas de orden inmediato, otras mediatas y de mayor profundidad que están en su raíz. La primera se origina en la situación de los presos políticos, porque hasta que no culmine su completa liberación la inestabilidad estará presente y subyacente. La segunda deriva, precisamente, de que su gran mayoría proviene de las protestas y reacciones al desconocimiento de las elecciones de julio de 2024 y al régimen represivo que las reprime.
Si vamos un poco más lejos se pueden añadir los cientos de intentos y fracasos pasados en sustituir al actual gobierno incluyendo el desconocimiento de la Asamblea del 2015, lo que determinó un periodo de severas crisis de gobernabilidad e inestabilidad, causadas por su persistencia en mantenerse en el poder.

                                       LEGITIMIDAD DE LEGITIMIDADES

El comunicado del Departamento de Estado en el que se selecciona a la Diputada Dinorah Figuera para encabezar negociaciones con el gobierno interino hace un reconocimiento de la legitimidad a la Asamblea del 2015 y se dice textualmente que es “la única institución legitima” de Venezuela, cuando gobiernos anteriores, Demócratas y Republicanos, reconocieron la legitimidad de las elecciones de julio de 2024, rompieron relaciones diplomáticas con el Estado venezolano y sancionaron sus instituciones políticas y económicas.

Habría que concluir, entonces, que ambas han de ser legitimas, pero una de ellas tropieza con la interpretación y los intereses del vecino país. La escogencia de Dinorah Figuera, como representante de la oposición democrática, legitima un poder fenecido[10] y le confiere legitimidad al interinato, una legitimidad cuestionada en su origen. Podría entenderse esta propuesta de los Estados Unidos como “un saludo a la bandera” que permite mostrar un supuesto avance hacia a la transición política, en el contexto de la “eficacia” del Plan petrolero.

                                        ¿INTACTO[11] o RECONSIDERADO?

En suma, las inconsistencias y las fallas de ese Plan, sustentadas en este escrito, imponen el imperativo moral de reconsiderarlo y poner la mira, solo y únicamente, en el interés supremo de Venezuela que no es otro que superar exitosamente la tragedia actual, poner sanos y honestos esfuerzos humanitarios en la reconstrucción de los daños causados por ella, pero no dejar de lado los perjuicios materiales, sociales, institucionales y humanos causados en los últimos 27 años de gobierno.

Dos grandes tragedias que obligan a impedir y evitar cualquier manipulación política que ponga en duda la confianza de los venezolanos en nuestros aliados internacionales, en especial en la depositada en el gobierno de los Estados Unidos para apoyar la reconstrucción y restaurar una democracia plena en Venezuela.

Caracas, julio de 2026

 

[1]Referencias al manejo de la producción y reservas petroleras y hacer Venezuela el Estado 51 de su país.
[2] La Economía No Petrolera es, cualitativa y cuantitativamente, la parte más importante de la Economía venezolana y datos confiables de instituciones venezolanas e internacionales los confirman.
[3] Ninguna economía en el mundo se estabiliza plenamente. Europa y Estados Unidos son claros ejemplos de ello. En America Latina son muchos los países con problemas inflacionarios, cambiarios y de crecimiento económico rezagado.
[4]A los efectos pueden ser consultados: Fedecámaras, Conindustria, Consecomercio, Fedeagro y Fedenaga, entre otros.
[5] Tasas de crecimiento (%) UCAB. Abril 25. PNUD.2024.BM/IMF Informes anuales.
[6] Wikipedia. Tasa del BCV de fin de año.
[7] Se puede excluir el caso de CHEVRON la cual, al permanecer en el país pudo aumentar su producción y exportar hacia los Estados Unidos sin precisar nuevas y cuantiosas inversiones. Son estas ventas a las que alude Trump como éxito de su política petrolera en Venezuela
[8] La economía de las bolsas CLAP, de las innumerables Misiones, Bonos, etc., etc.
[9] La creación del llamado “Escudo de las Americas” define claramente los Estados y gobiernos clasificados por narcotraficantes, de apoyo al terrorismo y a sus aliados internacionales, todos ellos criterios utilizados para acusar al depuesto presidente y a varios de los miembros del gobierno interino.
[10] Legitimidad que prescribió al cumplirse 6 años de su elección.
[11] Refiere a la declaración del Encargado de Negocios de Estados Unidos quien declaró que las 3 fases deberían permanecer intactas después de lo acontecido el 24 de junio.

 

Maxim Ross

 

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