Ya no es solamente la fecha de las elecciones municipales. Ahora, gracias al decreto presidencial Nº 541, el 8 de diciembre es el «Día de la Lealtad y el Amor al Comandante Supremo Hugo Chávez y a la Patria».
Más allá de pretender convertir en una efeméride la última alocución del difunto líder de la revolución bolivariana, la resolución del presidente Nicolás Maduro busca aprovechar la figura de su antecesor para alcanzar un objetivo vital: ganar las próximas votaciones.
Los nueve considerandos del dictamen de Miraflores, que ensalzan a Chávez como el «gigante de América» que «no hizo otra cosa que profesar y practicar el más genuino amor sin exclusión», desembocan en una exhortación al «pueblo virtuoso de Venezuela y a todas las instituciones»: honrar con acción y pensamiento, la herencia y el legado universal del hombre que descansa en el Cuartel de la Montaña.
El mismo Maduro ya ha adelantado cómo rendir tributo a su padre político: apoyar a los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela. «El pueblo venezolano no puede traicionar la memoria, el legado y los sueños del líder de la revolución bolivariana. No podemos traicionar la historia y sus raíces. Chávez mostró ese día todo su coraje», exclamó el pasado 23 de octubre desde el estado Monagas el primer magistrado de la República.
La orden presidencial establece que el 8 de diciembre, cuando ya estará prohibida la campaña electoral, se deberán realizar «actos y eventos» que exalten «la defensa permanente de su legado».
El analista John Magdaleno señala que con este decreto, el Jefe de Estado persigue activar a sus militantes. El politólogo destaca que Maduro recurre a Chávez entendiendo que el fallecido mandatario era la «variable» que generaba mayor cohesión y movilización entre las huestes rojas.
El académico asegura que el PSUV seguirá utilizando la imagen del desaparecido comandante, entre otras razones, porque «no ha surgido un liderazgo equivalente» que unifique y entusiasme a su gente.
Magdaleno subraya que las encuestas vaticinan que la participación electoral este 8 de diciembre podría superar el promedio histórico registrado en este tipo de consultas, motivo por el cual para el chavismo es fundamental «elevar su disposición de ir a votar».
El símbolo
El politólogo Federico Welsh sostiene que el hijo ha continuado la misma estrategia del padre fallecido: la política simbólica. «Estamos con símbolos en lugar de acciones y decisiones de carácter político. Lo que importa no es tanto que una política pública logre algún objetivo social, sino que se movilice a la gente para que aplaudan al líder, esté vivo o muerto», acota el experto.
En este escenario, añade, «importa más dominar la agenda y estar en primera plana, que la acción política para mejorar la calidad de vida».
Welsh apunta que el «Día de la Lealtad y el Amor al Comandante Supremo Hugo Chávez y a la Patria» tiene «simplemente un carácter movilizador para llamar a los fieles a la iglesia, en este caso, las elecciones municipales de diciembre».
El profesor de la Universidad Simón Bolívar enfatiza que el PSUV echa mano de la figura de su fundador para atenuar o disimular las carencias de sus dirigentes y abanderados.
«Salvo Chávez, los demás son líderes por delegación, porque les puso el dedo o los nombró. Ninguno ha actuado como alguien que tiene un liderazgo propio, bien sea ganado, merecido u obtenido por esfuerzo», describe Welsh, quien concluye: «lo único que une al chavismo es el difunto Presidente y la referencia que se hace a él».
Fuente: EU












