No es un sábado cualquiera en el corazón de España. La Puerta del Sol ha dejado de ser un punto turístico para convertirse en el epicentro del anhelo venezolano. Bajo un cielo madrileño que empieza a teñirse de amarillo, azul y rojo, cientos de voces se funden en un solo grito que atraviesa el océano: «Democracia».
Desde el amanecer, el icónico Kilómetro Cero de Madrid se ha transformado en un hervidero de esperanza. Familias enteras, con banderas al hombro y lágrimas contenidas, esperan el encuentro con María Corina Machado. Lo que se vive en Sol no es solo una concentración; es el abrazo de una diáspora que, a miles de kilómetros de casa, se mantiene más unida, decidida y organizada que nunca para reclamar su libertad.













